La cotización continua a la Seguridad Social es un desafío significativo para muchos trabajadores, especialmente para las mujeres que, a menudo, interrumpen sus aportaciones al ahorro para el retiro debido a la maternidad, el cuidado de familiares, o la precariedad laboral. Estas pausas en la carrera profesional pueden tener graves consecuencias en la acumulación de fondos para el futuro.
La brecha de género en el ahorro para el retiro es evidente; las mujeres suelen recibir salarios más bajos y enfrentan una esperanza de vida mayor que sus contrapartes masculinos. Esto provoca que, en gran medida, el ahorro para su vejez se vea severamente limitado. Ana María Ocampo, directora de TI y Operaciones de Afore Sura, destaca cómo esta realidad afecta drásticamente la calidad de vida de las mujeres en la vejez.
Los requisitos para recibir una pensión en el IMSS y ISSSTE son explícitos; la cantidad de semanas laboradas y cotizadas en la economía formal es fundamental. En la Ley 73, se necesitan un mínimo de 500 semanas cotizadas, mientras que en la Ley 97 se establece un mínimo de 850 semanas, cifra que incrementará a 1,000 en 2031. La falta de cotizaciones durante períodos prolongados puede impedir a muchas personas alcanzar el tiempo necesario para pensionarse, y aquellos que logran cumplir con los mínimos pueden enfrentarse a pensiones muy bajas, que oscilan entre 3,600 y 10,800 pesos mensuales, dependiendo de factores como la edad de retiro y las semanas cotizadas.
Para quienes han pasado años sin cotizar, existen opciones para recuperar semanas o aumentar su ahorro. Las Aportaciones Voluntarias son una herramienta útil que permite fortalecer la pensión, ofreciendo además la flexibilidad de disponer del dinero en emergencias. Es importante aclarar que este ahorro no recupera semanas cotizadas por sí mismo; para ello, es necesario reincorporarse a la seguridad social.
Las modalidades de cotización son diversas. La Modalidad 40 permite aumentar semanas cotizadas y mejorar la pensión, sin embargo, solo es viable si se contrata dentro de los cinco años posteriores a la última cotización. Por otro lado, la Modalidad 10 es especialmente diseñada para trabajadores independientes, ofreciendo la opción de elegir el salario con el que se desea cotizar, lo que también garantiza el acceso a servicios médicos.
Las interrupciones en la cotización pueden parecer un obstáculo insuperable, pero hay soluciones disponibles que facilitan la compensación de los años sin aportaciones. Conocer la situación personal y explorar las alternativas disponibles puede marcar la diferencia.
Entre las herramientas útiles se cuentan:
Aportaciones Voluntarias: Permiten domiciliarlas automáticamente, facilitando el proceso sin necesidad de acudir a una sucursal.
Simulador de pensión: Herramientas como la Ruta de la Pensión SURA ofrecen simulaciones basadas en el saldo actual y las semanas cotizadas, lo que ayuda a planificar mejor el futuro.
- Asesoría especializada: Los asesores pueden ofrecer orientación personalizada para establecer la mejor estrategia acorde con la trayectoria laboral de cada persona.
Con esta información vigente hasta la fecha de publicación (2025-06-24 10:00:00), es esencial que los trabajadores, y en particular las mujeres, se informen, analicen su situación y realicen los pasos necesarios para asegurar un futuro financiero más saludable.
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