La riqueza cultural y la vida de los vaqueros de la Sierra Alta de Sonora han sido capturadas por el fotógrafo Werner Segarra durante más de tres décadas. La reciente exposición titulada Vaqueros de la Cruz del Diablo, inaugurada en el Museo Nacional de Antropología, presenta una serie de retratos y paisajes de estas comunidades, revelando no solo la belleza de su entorno, sino la complejidad de su vida cotidiana.
Segarra, quien ha dedicado su carrera a documentar esta forma de vida a menudo desconocida en México, señala que aunque la belleza visual es indiscutible, las realidades del campo pueden ser duras y desafiantes. En una reflexión sobre la vida de los vaqueros, menciona: “A muchos de los vaqueros les encanta estar libres en el campo. Hay una preciosidad. Pero a la vez hay sufrimiento”.
La exposición está compuesta por 20 imágenes, algunas en blanco y negro y otras a color, que muestran tanto la inmensidad de la naturaleza como la intimidad de los hogares de estos vaqueros. A través de su lente, Segarra quiere romper con los clichés y ofrecer una narrativa auténtica sobre la dignidad y humanidad del vaquero contemporáneo. Este esfuerzo artístico busca destacar la riqueza de una cultura que a menudo es ignorada o malinterpretada.
La historia de la ganadería en esta región se remonta al siglo XVI, y a pesar de los desafíos que enfrentan hoy en día, como la sequía prolongada que afecta a los ranchos pequeños, la tradición persiste. Muchos padres de familia enfrentan una difícil decisión: “No quiero que mis hijos hagan esto. Quiero que vayan a la universidad y trabajen allá”, confiesa Segarra, reflejando la tensión entre la herencia cultural y el deseo de un futuro más estable.
Nacido en Puerto Rico, Segarra se sintió atraído por la vida vaquera desde joven. Tras mudarse con su familia a Arabia Saudita y luego a los Estados Unidos, su fascinación por los vaqueros lo llevó a una remota comunidad en Sonora, donde se integró a la vida local. A través de su trabajo, busca capturar la esencia de un mundo que está en riesgo de desaparecer, enfatizando el respeto y la conexión que ha forjado con esta comunidad.
A medida que las modernas tecnologías y las tendencias globales comienzan a transformar esos paisajes, la preservación de las tradiciones se vuelve aún más crítica. Sin embargo, Segarra continúa su labor, utilizando cámaras de medio formato y manteniendo un enfoque sobre la arquitectura y los modos de vida que aún subsisten en la región. La exposición se presenta como un testigo visual de la cultura vaquera, y representa un homenaje no solo a las personas que la habitan, sino también al paisaje insustituible que lo envuelve.
Este evento cultural se extenderá hasta el 17 de agosto, brindando una oportunidad a los visitantes para adentrarse en el mundo de los vaqueros de la Sierra Alta de Sonora, a través de la mirada única de un fotógrafo que ha hecho de su vida un viaje de exploración y descubrimiento.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


