La Música como Vínculo Humano: Un Proyecto Innovador para Personas con Demencia en México
La viola da gamba resuena no solo en conciertos, sino también en hogares de atención y rehabilitación en México, gracias a la dedicación de Israel Castillo Hernández. Tras completar su formación en este antiguo instrumento en los Países Bajos, Castillo ha buscado formas de utilizar la música como medio de comunicación y unión social, especialmente en contextos donde la conexión humana se ha tornado crítica.
Su proyecto más relevante, titulado Música y demencia en México: Nuevas prácticas para el bienestar de las personas mayores, se inspira en iniciativas internacionales como Music for Life, creada hace tres décadas por Linda Rose en Inglaterra. Este enfoque ha demostrado ser efectivo en el manejo de la demencia, proporcionando actividades musicales que benefician tanto a las personas afectadas como a sus familiares.
Con más de once años de experiencia en actividades comunitarias relacionadas con la música y la demencia, Castillo ha colaborado recientemente con el Instituto Nacional de Geriatría (INGER). Esta colaboración se alinea con políticas públicas enfocadas en mejorar la atención a los adultos mayores en México.
En sus talleres de improvisación relacional, Castillo y su equipo invitan a músicos a interactuar de manera adaptativa y creativa con quienes viven con demencia, pero también involucran a sus cuidadores y familias, creando un ambiente de apoyo y respeto que va más allá de lo esperado en un entorno convencional. Los músicos colaboran en diversas combinaciones, adaptando su formato a las necesidades específicas de cada sesión.
La embajada de los Países Bajos ha sido un socio clave en la financiación de este innovador programa, seleccionando el proyecto de Castillo por su impacto social y artístico. Gracias a esta colaboración, en el año actual se llevaron a cabo múltiples intervenciones prácticas en Alzheimer México IAP y el INGER. Durante el verano, se pondrán en marcha cuatro proyectos adicionales de ocho semanas, los cuales no solo ofrecerán sesiones de música, sino que también generarán el primer estudio clínico sobre el impacto de la improvisación en pacientes con demencia a nivel mundial.
Este esfuerzo no solo espera beneficiar a los participantes inmediatos, sino también sentar las bases para expandir el programa en otras localidades del país. La investigación generada será crucial para ajustar y mejorar futuras fases del proyecto, subrayando también la importancia del componente formativo que promueve el conocimiento y la práctica musical en el contexto de la atención a la demencia.
A medida que la música continúa demostrando su poder de conexión y bienestar, el trabajo de Israel Castillo y su equipo se asienta como un faro de esperanza en el ámbito de la salud y las humanidades en México. Esta iniciativa no solo busca transformar la experiencia de quienes padecen demencia, sino también educar y articular un enfoque más humano en la atención geriátrica.
Las futuras actualizaciones sobre el progreso de este proyecto podrían marcar un precedente en el uso terapéutico de la música, no solo en México, sino en el ámbito internacional.
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