El futuro del cuarto muelle de cruceros en Cozumel enfrenta serias complicaciones en el actual panorama político y ambiental. Este ambicioso proyecto ha sido clasificado por activistas medioambientales como “prácticamente muerto”, debido a las preocupaciones sobre sus potenciales impactos ecológicos y sociales en la isla, planteadas desde hace tres años.
Adrián Villegas, oceanólogo y parte del Colectivo Ciudadano Isla Cozumel, ha indicado que el asunto ha captado la atención del más alto nivel gubernamental, incluyendo a Alicia Bárcena, titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), así como a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa). La Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), que había recibido autorización, ahora está bajo revisión.
Un cambio notable en la postura de figuras prominentes del Partido Verde Ecologista y de Morena ha influido en esta situación. Aquellos que apoyaban el proyecto hace tres años, como parte de medidas económicas impulsadas por el ex presidente Andrés Manuel López Obrador, han comenzado a manifestar su oposición en sus roles actuales como diputados y senadores.
El activista Villegas señala que la coyuntura política actual hace que continuar con el proyecto conlleve un alto costo político. Además, se ha presentado una denuncia ante la Profepa que sugiere que se han cometido falsedades en la MIA y se han recogido 1,000 firmas en contra de la obra, todas válidas ante el Instituto Nacional Electoral. En este contexto, se encuentra en vías de culminación un estudio técnico que promete revelar deficiencias en la información proporcionada acerca del impacto sobre el arrecife de coral Villablanca, un ecosistema vital que funciona como un colector de recursos genéticos y que está vinculado al Parque Nacional Arrecifes de Cozumel, una zona protegida.
Aunque las probabilidades de cancelación del proyecto son altas, hay indicios de que podría considerarse un cambio de ubicación para el mismo, lo que provocaría un nuevo levantamiento de protestas, dado que la postura de los ambientalistas es clara: no es necesaria la construcción de un cuarto muelle de cruceros en Cozumel.
Por otro lado, la Semarnat anunció el pasado 19 de junio su intención de revisar el permiso otorgado para el proyecto, emitido el 7 de diciembre de 2021 a favor de la empresa Muelles del Caribe, tras recibir una impugnación de residentes locales. En su comunicado, la secretaría enfatiza que realizará estudios en conformidad con la normativa existente, prestando especial atención a la protección del ecosistema arrecifal y al derecho de la población a un ambiente sano.
Este proyecto aún enfrenta la falta de autorizaciones y permisos, tanto federales como estatales y municipales, lo que complica aún más su viabilidad. La comunidad de Cozumel sigue atenta a los dictámenes de las autoridades, esperando que se priorice la preservación del delicado ecosistema local frente a intereses económicos.
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