Washington, D.C. — La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), institución clave en la política exterior estadounidense durante más de seis décadas, ha sido oficialmente desmantelada por decisión del gobierno federal. El personal restante, sus funciones y programas han sido transferidos al Departamento de Estado, que asumirá las labores de cooperación internacional a través de un nuevo esquema denominado America First.
El cierre de USAID se enmarca en un amplio plan de reestructuración gubernamental impulsado por el presidente Donald Trump durante su segundo mandato, y ejecutado por el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), liderado por Elon Musk. El objetivo principal de esta medida es reducir al mínimo el gasto público y simplificar la burocracia en los programas de ayuda exterior.
Creada en 1961 por el entonces presidente John F. Kennedy, USAID surgió tras la aprobación de la Ley de Ayuda Exterior y fusionó diversas oficinas existentes en un solo organismo federal. Desde su fundación, su misión fue combatir la pobreza extrema y promover sociedades democráticas en distintas regiones del mundo.
No obstante, según el actual secretario de Estado, Marco Rubio, la agencia ha perdido relevancia en el escenario geopolítico tras el fin de la Guerra Fría. “Más allá de la creación de un complejo industrial de oenegés en todo el mundo a costa de los contribuyentes, USAID tiene poco de lo que presumir”, afirmó Rubio en una publicación reciente en redes sociales. También declaró que los ciudadanos estadounidenses “ya no pagarán impuestos para financiar gobiernos fracasados en tierras lejanas”.
Solo una fracción de los aproximadamente 13,000 empleados de USAID —entre personal federal y contratistas— conservarán sus puestos dentro del nuevo esquema administrativo. Muchos trabajadores, antes del cierre oficial, se apresuraron a gestionar la mayor cantidad posible de ayuda financiera pendiente antes de la desconexión de los sistemas institucionales.
Los críticos del cierre, entre ellos exfuncionarios y organizaciones internacionales, han defendido el legado de la agencia, señalando que USAID ha contribuido significativamente a mejorar sistemas de salud, prevenir crisis humanitarias, promover la democracia y abrir mercados para la economía estadounidense.
El Departamento de Estado informó que el nuevo sistema de asistencia internacional estará orientado al fortalecimiento del comercio, reducirá la burocracia, dará mayor autonomía a los diplomáticos en terreno y concentrará su operación en oficinas regionales más eficientes. La nueva estructura, bajo el nombre America First, se presentará oficialmente en el transcurso de esta semana.
“El nuevo proceso garantizará que cada dólar de los contribuyentes contribuya directamente a promover nuestros intereses nacionales”, subrayó el Departamento en un comunicado.
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