Ecuador se enfrenta a serias complicaciones en el transporte de su petróleo, con la paralización temporal de sus oleoductos debido a las intensas lluvias que han azotado el país. Las autoridades informan que estas condiciones climáticas han provocado deslizamientos de tierra e inundaciones, dejando a una persona desaparecida en la región amazónica.
Las operaciones de las dos principales tuberías de transporte, que cuentan con una capacidad combinada de 810,000 barriles diarios (bd) de crudo, han sufrido interrupciones en las últimas semanas. Esta vez, la causa se debe a erosiones provocadas por los aguaceros, lo que pone en riesgo la integridad de los ductos. En un comunicado oficial, Petroamazonas, la empresa estatal, ha declarado que se ha decidido suspender preventivamente el bombeo del Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE) para proteger tanto la infraestructura como el entorno natural de posibles daños y derrames.
Para remediar esta situación, equipos técnicos han comenzado a trabajar en una desviación del ducto, una obra que se espera que esté lista en aproximadamente tres días, lo que permitiría reanudar el transporte de crudo de forma segura. El Oleoducto de Crudos Pesados (OCP) también ha cesado su bombeo debido a la erosión en la zona del río Loco, en la provincia de Napo, donde esta tubería transita casi paralela al SOTE.
La importancia del petróleo para Ecuador no puede subestimarse, ya que el año pasado, el país logró exportar crudo por valor de 8,647 millones de dólares, destacándose como su principal producto de exportación. Las reservas de petróleo en los puertos del Pacífico permiten al país sostener temporalmente sus exportaciones a pesar de las interrupciones actuales.
Además, la situación se agrava con la llegada del invierno que ha provocando nuevos deslizamientos e inundaciones en las provincias de Napo y Orellana, dejando, según informes de emergencia, un desaparecido, un herido y varias viviendas destruidas. Desde el inicio del año, el país ha sufrido un saldo trágico con 50 muertes, cerca de 61,000 damnificados y alrededor de 1,000 viviendas destruidas, conforme a un balance de la Secretaría de Riesgos.
A partir de 2024, Ecuador produjo aproximadamente 475,000 bd de crudo, de los cuales exportó un 73%. Un 60% de esta producción se envió al Pacífico a través del SOTE, mientras que el resto lo hizo el OCP.
La situación del transporte petrolero es una preocupación crucial, no solo por su impacto económico, sino también por las implicaciones medioambientales que podrían derivarse de este fenómeno natural. La vigilancia y las medidas adecuadas son esenciales para mitigar futuros desastres y garantizar la seguridad de la infraestructura y de la población ecuatoriana.
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