En el año 2024, la economía de Bolivia enfrentó un año desafiante, con un crecimiento de apenas 0.73%, afectada por bloqueos de carreteras organizados por seguidores del expresidente Evo Morales y una desaceleración significativa en la producción de hidrocarburos. Esta información fue proporcionada el viernes pasado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), una entidad gubernamental que monitorea el desempeño económico del país.
La economía boliviana, que se prepara para la elección de un nuevo presidente el próximo 17 de agosto, está lidiando con una crisis económica acentuada por la escasez de dólares. Este problema se ha intensificado desde 2017 debido a una caída continua en las exportaciones de gas, que alguna vez fueron el principal motor económico del país.
El gobierno ha enfrentado serios desafíos, casi agotando sus reservas líquidas que utilizaba para mantener los subsidios a los combustibles, los cuales se compran a precios internacionales y se venden en el mercado interno a pérdida. En este contexto, Humberto Arandia, director del INE, señaló que los meses marcados por bloqueos carreteros han mostrado tasas negativas en el desempeño del Producto Interno Bruto (PIB).
Durante el año, las protestas más significativas tuvieron lugar en marzo, octubre y noviembre, períodos en los que la economía boliviana sufrió contracciones del PIB del 1.7%, 3.6% y 4.4%, respectivamente. Entre los sectores más impactados por estas manifestaciones se incluyen la agroindustria, el transporte y el comercio, cada uno gravemente afectado por las interrupciones.
El descenso en la producción de gas natural y petróleo fue notable, con una disminución del 13.4% en términos anuales. La situación económica continuó deteriorándose en 2025, con una inflación interanual que alcanzó un récord del 23.9% en junio.
De cara a las elecciones generales, la izquierda oficialista se encuentra en las últimas posiciones de intención de voto y el actual presidente, Luis Arce, quien asumió el poder en 2020, ha decidido no buscar la reelección. Por su parte, Evo Morales intentó presentarse para un cuarto mandato, pero su inhabilitación lo llevó a no poder inscribir su candidatura, generando nuevas oleadas de protestas a lo largo del año.
Es importante tener presente que los datos aquí expuestos reflejan la situación tal como fue reportada hasta el 4 de julio de 2025, un panorama que sin duda sigue evolucionando y requiere la atención continua de quienes observan la economía de Bolivia y su desarrollo político.
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