Con una destacada actuación, la atleta Candelaria Rivas Ramos, originaria de Guadalupe y Calvo, hizo historia al conquistar los 63 kilómetros del Ultramaratón de los Cañones. Sin experiencia previa en este tipo de competencias, Candelaria mostró que la determinación y el compromiso pueden llevar a resultados sorprendentes. Su tiempo de siete horas y media la llevó a la meta situada en la plaza municipal de Guachochi, un destino que, por sí solo, representa un desafío.
A sus 30 años, esta fue su primera participación en el ultramaratón, donde superó a corredoras con más experiencia. “Realmente estoy muy contenta. Este triunfo se lo dedica a mi familia”, expresó emocionada al cruzar la meta, haciendo hincapié en su agradecimiento a aquellos que la apoyaron durante su preparación.
El viaje hacia la competición fue igual de exigente que la carrera misma. Candelaria tuvo que recorrer 14 horas a pie para llegar a Guachochi desde su hogar en Guadalupe y Calvo, una odisea que deberá repetir tras la competencia. A pesar de la dificultad, recibió un premio de 7 mil pesos como reconocimiento a su victoria, un estímulo que sin duda hace que el esfuerzo valga la pena.
Su voluntad e inspiración provienen del ejemplo de otros atletas que, a lo largo de los años, han participado en el evento. “Me daba cuenta cómo mis compañeros ganaban y corrían todos los años”, indicó, destacando el impacto positivo que ha tenido la cultura del deporte en su comunidad. Aún sin tecnología avanzada o entrenamiento en pistas modernas, su constancia y el aliento familiar fueron factores decisivos en su logro.
Destacando su trayectoria en el evento, Candelaria se inscribió en abril de este año, siendo la primera vez que decidió probar suerte en esta dura prueba. La emoción y el esfuerzo de su participación han resonado en la comunidad, motivando a muchos a seguir su ejemplo.
La edición 2025 del Ultramaratón de los Cañones no solo vio nacer a una nueva figura deportiva, sino que también sirvió como un recordatorio del poder de la determinación y el apoyo familiar para alcanzar metas que parecen inalcanzables. Con un futuro prometedor por delante, Candelaria Rivas es un testimonio de que las barreras son solo desafíos esperando a ser superados.
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