Desconsolada y acorralada, Consuelo Vanderbuilt aceptó un compromiso que transformaría su vida, convirtiéndose en un paradigma de lo que se conoce como “dollar princess”. Este término se refiere a las herederas estadounidenses adineradas que, en el siglo XIX, se casaban con aristócratas británicos, en una transacción social que les permitía acceder a influencias y títulos a cambio de su considerable dote, utilizada frecuentemente por sus esposos para la gestión de propiedades.
En 1895, en una glamorosa ceremonia en la iglesia de Santo Tomás de Nueva York, Consuelo Vanderbuilt se casó con el duque de Marlborough. La madre de Consuelo ejerció una intensa vigilancia en los días previos a la boda, temiendo que su hija intentara escapar de un futuro que le resultaba ajeno. La ceremonia, marcada por la ansiedad, se retrasó incluso, ya que ella había llorado tanto que le resultaba difícil contener la emoción.
El viaje al Reino Unido llevó a Consuelo a un mundo que pronto demostró ser opresivo y lleno de normas duras. La sociedad inglesa le resultó fría y elitista; los estadounidenses como ella eran vistos como “nuevos ricos”, y las cenas con su esposo se convirtieron en una carga. Los constantes encuentros sociales la sumieron en un estado de desesperación, reflejando su incompatibilidad con el duque.
Tras años de separación, en 1906, Consuelo y el duque decidieron vivir vidas separadas. En aquellos tiempos, el divorcio estaba restringido, y su infelicidad no cumplía con los estrictos requerimientos legales que todavía regían. Sin embargo, el avance en la ley matrimonial permitió que en 1920 Consuelo finalmente pudiera divorciarse, un proceso que describió como humillante. Al requerir pruebas de infidelidad y rechazo a la reconciliación, el procedimiento fue complejo y difícil.
Un año después de su divorcio, Consuelo encontró un nuevo amor en Jacques Balsan, un industrial francés. Este matrimonio fue un nuevo comienzo para ella, con una relación que florecería hasta la muerte de Balsan en 1956. En este nuevo capítulo, Consuelo pudo dejar atrás su etiqueta de “dollar princess” y disfrutar de una unión más genuina.
Esta historia, que destaca la lucha y el crecimiento personal de una mujer en un contexto de exigencias sociales y normativas, ofrece un vistazo a la evolución de los roles femeninos en la sociedad, tanto en América como en Europa, y resuena aún en la actualidad, donde las narrativas sobre el amor y el matrimonio continúan cautivando al público.
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