México se encuentra en medio de una crisis hídrica creciente, agravada por el cambio climático, el aumento poblacional y la limitada disponibilidad de agua en amplias regiones, especialmente en el centro y el norte del país. En este crítico contexto, el tratamiento de aguas residuales se presenta como una estrategia vital para asegurar el acceso al agua en los sectores agrícola, industrial y urbano.
El ingeniero Alejandro Prieto Huesca, director general de Koprimo, señala que, a pesar de contar con más de 2,500 plantas de tratamiento en el país, solo el 50% del agua recolectada recibe un tratamiento adecuado. Esta situación no solo compromete la calidad del agua disponible, sino que también intensifica la sobreexplotación de fuentes naturales, como ríos, lagos y acuíferos.
La creciente demanda de agua potable, impulsada por el crecimiento de las ciudades y la producción industrial, ha incrementado la presión sobre un sistema hídrico ya comprometido. Adicionalmente, el deterioro de la infraestructura hidráulica, que pierde grandes volúmenes de agua debido a fugas y el escaso mantenimiento, agrava aún más la crisis.
La reutilización del agua a través de tratamientos eficaces se vuelve entonces una solución estratégica, fundamental para la conservación y el uso eficiente del agua potable. Prieto Huesca enfatiza la necesidad de reforzar la normativa vigente y de ampliar las infraestructuras mediante inversiones tanto públicas como privadas.
En este proceso, la tecnología y los insumos químicos especializados desempeñan un papel crucial. El sulfato de cobre, utilizado como alguicida para controlar el crecimiento de cianobacterias, y el carbón activado, que filtra sólidos y olores gracias a su estructura microporosa, son solo algunos ejemplos. Koprimo se compromete a distribuir estos insumos en todo el país, apoyando la sostenibilidad hídrica.
Además, existen soluciones accesibles y sostenibles para comunidades pequeñas o rurales que también enfrentan escasez de agua. Es esencial que el gobierno promueva la adopción de tecnologías para el tratamiento de aguas residuales en estas comunidades a través de programas de apoyo y concientización.
El tratamiento efectivo de aguas residuales impacta directamente en la reducción de la contaminación de acuíferos y cuerpos de agua superficiales. Las aguas no tratadas pueden infiltrarse en el subsuelo o ser vertidas en ríos y lagos, afectando su biodiversidad y calidad, y haciendo inviable su uso sin procesos costosos de potabilización. Por ende, la depuración de aguas residuales se convierte en un acto de gestión hídrica y protección ambiental.
Frente a este panorama, es crucial la colaboración entre el sector público, privado y la sociedad. Se requiere un esfuerzo conjunto que involucre al gobierno, la población y la industria. El gobierno debe implementar campañas educativas sobre el uso responsable del agua y fomentar la instalación de plantas de tratamiento domésticas o comunitarias. La industria, por su parte, tiene el compromiso de incorporar tecnologías de tratamiento en sus procesos, utilizando productos químicos que respeten el medio ambiente. La ciudadanía debe adoptar hábitos de consumo responsables y evitar la contaminación del agua.
En resumen, México necesita una visión integral y acciones urgentes para enfrentar la crisis hídrica. La reutilización del agua tratada no solo se presenta como una alternativa viable, sino como una necesidad apremiante. Ya sea a nivel institucional, empresarial o individual, es esencial comprender que el agua es un recurso limitado, y sin un uso responsable, podría convertirse en un bien escaso y costoso en el futuro.
La información corresponde a la fecha de publicación original (2025-07-07 19:14:00).
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