Hummer, un enérgico perro mestizo de pelaje negro, se ha convertido en una figura esencial en la lucha contra una plaga letal que ha puesto en jaque la ganadería mexicana. Este joven canino, con su mirada inquisitiva y cola moviéndose alegremente, salta a la acción al detectar el olor del gusano barrenador. Este parásito carnívoro ha causado estragos en hatos ganaderos, deteriorando el comercio de ganado en pie hacia Estados Unidos, y Hummer representa una de las esperanzas en el control de esta amenaza.
El entrenamiento de Hummer y sus compañeros se lleva a cabo por la unidad de sanidad alimentaria Senasica, en un centro ubicado a una hora de la Ciudad de México. Aquí, un programa intensivo de adiestramiento de tres meses transforma perros rescatados en expertos detectores de plagas y enfermedades, capacitados para identificar amenazas tanto en animales vivos como en productos agrícolas.
Los caninos elegidos para este laborioso trabajo no son precisamente aquellos que normalmente se considerarían ideales. Muchos son perros que han tenido dificultades para adaptarse a la vida convencional, pero que poseen habilidades únicas. “A veces, lo que la gente no quiere es lo mejor para nosotros”, comenta César Dangú, responsable del centro de adiestramiento. “Buscamos cualidades como la sociabilidad y el carácter amoroso.”
La detección del gusano barrenador no es una tarea sencilla. Algunos perros se niegan a acercarse al olor, y es precisamente esa disposición la que convierte a los que se enfrentan al desafío en un recurso invaluable. Recientemente, la detección de casos de gusano barrenador hizo que Estados Unidos cerrara su frontera sur a las importaciones de ganado mexicano, una decisión que ha sido cuestionada por autoridades locales como la presidenta Claudia Sheinbaum, quien lo considera excesivo.
Días después del cierre fronterizo, el trabajo de detección adquirió una nueva dimensión. Con solo seis perros asignados a los pasos fronterizos en Chiapas, un área crítica en la infestación, la necesidad de caninos entrenados nunca ha sido tan urgente. Durante un ejercicio de entrenamiento, una mezcla de pastor llamada Havana practicaba en condiciones similares a las que enfrentará en el campo.
Con más de 47 nuevos casos del gusano barrenador reportados diariamente en México, el pequeño grupo de perros adiestrados es solo una parte de una respuesta más amplia, que también incluye una inversión de 51 millones de dólares en una planta de producción de moscas estériles en Chiapas con el objetivo de reducir la población de moscas silvestres responsables de esta infección.
Se espera que la planta esté operativa para la primera mitad de 2026, una iniciativa que representa una colaboración significativa entre Estados Unidos y México en la lucha contra esta plaga.
Los perros de Ceacan, tras finalizar su etapa de trabajo, se jubilan después de cumplir entre 8 y 10 años de servicio, aunque es común que se formen lazos tan fuertes entre ellos y sus manejadores que el 99% de los caninos son adoptados por sus cuidadores.
Esta colaboración entre la inteligencia canina y el esfuerzo humano demuestra que, en momentos críticos, la innovación y la compasión pueden unir fuerzas para combatir desafíos emergentes en el ámbito agrícola y ganadero.
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