La rica cultura de los pueblos originarios de México continúa ganando reconocimiento a nivel internacional. Un ejemplo claro de este esfuerzo se encuentra en la asociación civil Conservación Humana, que ha luchado por la preservación de los sitios sagrados del pueblo wirárika. Este esfuerzo cobró fuerza en 1998, cuando se presentó el tema en una reunión de expertos en Patrimonio Mundial organizada por la Unesco, logrando que el corredor ceremonial fuera reconocido dentro de la red mundial de sitios sagrados naturales.
Siguiendo este impulso, en 2003, Conservación Humana se acercó a las autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para iniciar el proceso de postulación ante la Unesco, un primer paso fundamental en la lucha por la protección de su patrimonio cultural.
En 2004, el esfuerzo dio un paso más al inscribir la Ruta Huichol por los Sitios Sagrados a Huiricuta en la lista indicativa de México de la Unesco, marcando un momento crucial para visualizar la importancia de esta ruta ceremonial.
El crecimiento de estos esfuerzos se consolidó en 2009 con la creación del Parque Estatal Ruta Huichol en Zacatecas, un área que alberga más de 60 hectáreas de paisajes sagrados y 125 kilómetros de sendas rituales. Este parque no solo representa un refugio para la espiritualidad del pueblo wixárika, sino también un símbolo de resistencia frente a la explotación minera que amenaza sus tierras.
En 2011, se fundó el Consejo Regional Wixárika, que reúne a las comunidades que transitan anualmente la ruta, unidas en su lucha por la defensa de Wirikuta y sus lugares sagrados. Años más tarde, en 2012, este consejo se reunió formalmente con representantes de la Unesco y otras autoridades para discutir la postulación, aunque algunas comunidades wixárika expresaron su desacuerdo, argumentando que sus tradiciones no estaban en riesgo y que la verdadera prioridad era la conservación de sus sitios sagrados.
En 2015, se espera un avance con el primer expediente técnico enviado para su consideración en la Unesco. Desafortunadamente, el documento no fue entregado debido a presiones de la Secretaría de Economía, que favorecía a las mineras.
La persistencia del pueblo wixárika se hizo evidente nuevamente en 2021, cuando las comunidades reavivaron la solicitud de postulación, dirigiéndose al presidente con la esperanza de retomar las gestiones necesarias. A partir de 2022, se implementó el Plan de Justicia para los pueblos wixárika, na’ayeri, o’dam y mexikan, reconociendo el legado cultural y la necesidad de protección.
En un acontecimiento significativo, en 2023, el presidente firmó un decreto que prohíbe la explotación minera en cinco sitios sagrados, proporcionando una mayor protección a estas áreas vitales para la cultura wixárika. Posteriormente, se concluyó el Plan Integral de Manejo, Conservación y Salvaguardia (2024-2030), que busca atender las necesidades de preservación y conservación de estos espacios.
Finalmente, en 2024, se entregó una nueva versión de la nominación a la lista de patrimonio mundial, lo que abre un nuevo capítulo en la lucha por la preservación del legado cultural wixárika, simbolizando la unión de esfuerzos comunitarios y la determinación de un pueblo por proteger su herencia.
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