En los últimos años, México ha emergido como un punto estratégico para las empresas transnacionales que buscan establecer centros de servicios y apoyo logístico. Esta tendencia no solo se limita a los tradicionales call centers; ahora abarca diversos sectores industriales, con un enfoque destacado en el área de la salud. Este nuevo modelo promete incrementar la eficiencia, lo que, en teoría, debería traducirse en productos más accesibles para los pacientes.
El panorama revela una clara evolución en la percepción de México como destino de inversión, transformándonos en un hub de talento calificado que diversifica la inversión extranjera y mejora el perfil del mercado laboral mexicano. Históricamente, la inversión extranjera en el país se había asociado con la apertura de fábricas que buscaban mano de obra a bajo costo. Sin embargo, esta visión está cambiando: las empresas ahora reconocen oportunidades que van más allá de la mera producción. Los centros de servicios exigen personal altamente capacitado y mejor remunerado, diferente del enfoque técnico especializado que se requería en la fabricación.
Un claro ejemplo de este nuevo modelo es Novartis, que ha establecido su Centro de Servicios Corporativos en Ciudad de México (NOCCMxC). Este centro, diseñado para ofrecer soluciones de alta calidad a sus divisiones en todo el mundo, comenzó su andadura hace una década con servicios financieros exclusivamente para México, pero su éxito ha propiciado una expansión hacia América Latina, apoyando incluso a Canadá y Estados Unidos en diversas áreas, que incluyen data, tecnología de la información, compras y atención al paciente. Con 1,100 de los 1,500 empleados de Novartis en México, el centro reúne a profesionales de distintas disciplinas, incluidos ingenieros y médicos, con un fuerte componente de diversidad internacional.
Baxter también está liderando en esta transformación mediante su centro de innovación tecnológica en Guadalajara, que emplea a 300 personas. Desde esta ubicación, ofrece servicios de tecnología de la información que abarcan desde soporte técnico hasta inteligencia artificial, y ha sido descrito por su director general como un “maravilloso Silicon Valley” en Jalisco. Este ambiente laboral moderno, alejado del corporativismo tradicional, permite a los empleados avanzar en sus proyectos con flexibilidad, contribuyendo a un clima de innovación.
Por su parte, Bayer ha realizado esfuerzos significativos en su planta de Lerma, con el fin de formar un equipo especializado en logística que respalde las operaciones en Estados Unidos y continúe en expansión hacia América del Sur. Directivos de la empresa han subrayado la versatilidad de los profesionales mexicanos en áreas de TIC, recursos humanos y finanzas, destacando que, a diferencia de Estados Unidos, donde no encontraron el nivel de especialización necesario, México ofrece un talento humano ideal para operaciones regionales.
Aprovechando estas capacidades, la inversión en el sector salud en México está evolucionando, mostrando que el país atrae capital no solo por su infraestructura manufacturera, sino también por su capital humano. A medida que las transnacionales diversifican sus estrategias operativas, México se posiciona como un actor clave en la economía global, impulsado por una fuerza laboral calificada.
Sin embargo, en contraste con esta evolución en el sector privado, la situación en el ámbito público presenta desafíos significativos. Recientemente, el IMSS Bienestar ha enfrentado serios problemas de desabasto, con almacenes que no reciben insumos de proveedores debido a problemas estructurales y logísticos. Esto plantea interrogantes sobre la funcionalidad de las nuevas instalaciones hospitalarias que se están inaugurando.
Además, se ha informado que Birmex ha declarado desierta su última licitación para la logística y distribución de medicamentos, lo que evidencia una falta de urgencia en la resolución de la crisis de abasto que afecta a pacientes y proveedores por igual. La historia reciente destaca una marcada descoordinación que afecta la operativa de estas instituciones esenciales para la salud pública, donde se deja entrever que la atención a las deficiencias podría tardar en llegar.
En resumen, México está navegando una fase de transformación hacia un modelo de servicios de alto valor, que podría redefinir su posición en la economía global. A pesar de los significativos avances en el sector privado, los desafíos en el ámbito público resaltan la necesidad de una atención adecuada y oportuno a las deficiencias que aún persisten.
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