Las fuerzas gubernamentales sirias están reubicándose en el sur de Siria, a pesar de haberse retirado bajo un acuerdo de alto el fuego, tras eruptivas confrontaciones entre grupos armados drusos y clanes beduinos. Este movimiento se considera esencial para restablecer la estabilidad en la región y proteger las instituciones estatales, según fuentes oficiales que optaron por mantenerse en el anonimato.
La retirada del Ejército sirio, que había predominado en la provincia de Sueida —principalmente drusa—, se produjo después de días intensos de combates. Las milicias que representan a la minoría drusa, en conflicto con el gobierno y otras facciones, amenazaban con descarrilar la frágil transición hacia la paz que el país intenta alcanzar tras años de guerra civil.
Recientes enfrentamientos llevaron a Israel a intervenir, lanzando varios ataques aéreos contra las fuerzas gubernamentales, en un esfuerzo por proteger a la comunidad drusa. Este ha sido un notable aumento en la participación israelí en el conflicto, facilitado por la mediación de países como Estados Unidos y Turquía, lo que condujo a una tregua. Durante este alto el fuego, se confiaba a clérigos y milicias drusas la tarea de mantener el orden interno en Sueida.
El conflicto en la región comenzó entre milicias drusas y tribus beduinas musulmanas suníes, que atrajo la atención de las fuerzas gubernamentales. El resultado fue una ola de violencia que causó centenares de muertos en un corto periodo, además de denuncias de atrocidades, donde combatientes afines al gobierno habrían ejecutado civiles drusos y saqueado propiedades.
Israel, al percibir el riesgo de inestabilidad, llevó a cabo ataques aéreos significativos, centrando su atención en puntos estratégicos como la sede del Ministerio de Defensa sirio en Damasco. Los drusos, una comunidad destacada en Israel, son considerados una minoría leal, muchos de los cuales sirven en las filas del Ejército israelí.
A pesar de los intentos de mantener la paz, los enfrentamientos resurgieron en Sueida entre drusos y beduinos tras el alto el fuego. Los medios estatales reportaron que las milicias drusas llevaron a cabo represalias, lo que provocó un desarraigo significativo y el desplazamiento de comunidades.
Originados en el siglo X, los drusos se consideran una secta religiosa separada, aunque sus raíces están en el islam chií, específicamente en el ismailismo. La mayor parte de esta población, que excede el millón en total, reside en Siria, con notable presencia también en Líbano e Israel, incluidos los Altos del Golán, un territorio que Israel ocupó durante la guerra de Oriente Medio de 1967.
La información aquí presentada refleja los acontecimientos de la fecha de publicación original (18 de julio de 2025) y no incluye actualizaciones posteriores. Sin embargo, es indudable que la situación en Siria sigue siendo un tema candente y complejo, con repercusiones significativas no solo en la región, sino también en la dinámica internacional.
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