El reciente ajuste en el Reglamento Interior de la Secretaría de Cultura federal, publicado en el Diario Oficial de la Federación, ha generado un notable impacto en la estructura de esta entidad, reduciedo sus unidades administrativas de 16 a 12. Un cambio significativo es la desaparición de la Subsecretaría de Diversidad Cultural y Fomento a la Lectura y de la Dirección General de Culturas Populares, Indígenas y Urbanas. A su vez, se establece la nueva Unidad de Culturas Vivas, Patrimonio Inmaterial e Interculturalidad, que estará bajo la dirección del antropólogo Diego Prieto Hernández, anteriormente al frente del INAH.
Dentro del marco de estos cambios estratégicos, se ha creado también la Dirección General Técnica y de Investigación de Culturas Populares y la Dirección de Acción Territorial y Promoción Comunitaria, con el objetivo de reforzar el acompañamiento en la salvaguardia del patrimonio inmaterial y de promover las expresiones de los pueblos originarios.
Carlos Villaseñor Anaya, reconocido consultor internacional en políticas culturales, analiza la situación. Subraya la eliminación de la Dirección General de Asuntos Internacionales, lo que plantea interrogantes sobre la ejecución de la diplomacia cultural. Villaseñor apunta la necesidad de esclarecer si la política cultural internacional continuará siendo gestionada por la Secretaría de Cultura o si se trasladará a la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Además, menciona que, a pesar de que se ha reestructurado la jerarquía, las direcciones del Centro Nacional de las Artes y la Fonoteca Nacional seguirán operando bajo la esfera de la Secretaría de Cultura, aunque su gobernanza queda en cuestión tras esta reorganización.
En sus reflexiones, Villaseñor destaca que, en el marco del nuevo Reglamento, la recién establecida Unidad de Culturas Vivas recibirá 13 atribuciones, que incluyen la propuesta y coordinación de políticas públicas sobre culturas vivas, así como el diseño de estrategias para fortalecer acciones culturales en comunidades con altos índices de marginación.
El especialista también expone que la salvaguardia del patrimonio inmaterial debería ser fundamentalmente responsabilidad de las comunidades que lo reconocen, instando a las instituciones a generar un marco legal que favorezca dicha salvaguarda. La desaparición de la Dirección General de Culturas Populares, Indígenas y Urbanas hace que se asuma que sus tareas ahora recaen en la nueva unidad, aunque queda por determinar el futuro de las unidades regionales de culturas populares.
Este análisis, centrado en la reciente reestructuración de la Secretaría de Cultura, revela la complejidad de los cambios en el panorama cultural mexicano y subraya la importancia de clarificar las nuevas dinámicas internas que se establecerán para enfrentar los desafíos de la protección y promoción del patrimonio cultural en el país.
La información aquí presentada está basada en los datos disponibles hasta el 24 de julio de 2025 y puede no reflejar últimas actualizaciones o cambios relevantes posteriores a esa fecha.
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