Han transcurrido dos semanas desde que el escándalo llevó a la renuncia de Erik el Terrible Morales, quien ocupó la secretaría del Bienestar en el gobierno morenista de Tijuana, Baja California. La decisión del alcalde Ismael Burgueño de despedirlo siguió a las acusaciones de agresión sexual formuladas por una empleada del ayuntamiento ante la fiscalía estatal.
La trayectoria política de Morales se vio afectada de forma abrupta. Su carrera, la cual se extendió por dos décadas y comenzó bajo la tutela del PAN, cobró una nueva vida con su apoyo a Andrés Manuel López Obrador, lo que ayudó a la izquierda a romper la hegemonía panista en la administración estatal. En 2018, fue postulado para una diputación local en el distrito VII y, hace dos años, la gobernadora Marina del Pilar lo nombró director del Instituto de la Cultura Física y Deporte de Baja California.
Desde esa posición, buscó construir una candidatura a la alcaldía de Tijuana, pero se enfrentó a la insistencia de la alcaldesa Monserrat Caballero en su reelección. Luego de diversas denuncias por actos anticipados de campaña, la dirigencia de Morena finalmente eligió a Burgueño, excoordinador de programas federales, como su candidato. Morales, aunque pudo haber sido dejado de lado, se le otorgó la Secretaría del Bienestar.
La caída de Morales también ha implicado a su principal aliado, Arnulfo Guerrero León, quien ha acumulado tres décadas de experiencia en el servicio público. Originalmente militante del PAN, Guerrero León ha tenido cargos en Tijuana y en la administración estatal bajo varias administraciones panistas. A pesar de su larga carrera como político, no ha logrado ganar una elección como candidato propietario.
En los comicios de 2021, solicitó una licencia para dejar su puesto como regidor y competir por una diputación local, pero tras perder, no pudo regresar a su cargo. Fue en 2024 cuando cambió de alineamiento y decidió apoyar al morenista Ismael Burgueño en su campaña para la alcaldía.
Guerrero León, quien había estado al frente de los esfuerzos para impulsar la candidatura de Morales, también enfrentó acusaciones de malversación de fondos y otros señalamientos por prácticas irregulares en su trayectoria. A pesar de su cambio de partido a Morena en 2020, su reputación quedó manchada por esos actos pasados.
Como resultado de la destitución de Morales, se alzan voces dentro de Morena en Baja California que piden la renuncia de Guerrero León, conocido como “FuFo”, quien ha mantenido una fuerte influencia en el funcionamiento del gobierno municipal durante dos décadas. Se especula que este último podría tener en su poder información comprometedora que utilizaría como medida de presión.
En una situación como esta, la lección es clara: las dinámicas internas de poder y los escándalos pueden cambiar rápidamente el panorama político, evidenciando las vulnerabilidades que los personajes públicos enfrentan, además de los oscuros secretos que a menudo quedan ocultos tras la fachada de la política.
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