El clima del planeta está en un punto crucial, y el informe del estado del clima de 2024 de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) resalta esta preocupación. La temperatura media anual global de 2024 fue superior en 1,55 °C al promedio registrado entre 1850 y 1900, un periodo considerado como referencia para evaluar el calentamiento global. A pesar de que cifras similares se registraron en años pasados como 2016, 2017, 2019, 2020 y 2023, el año 2024 se consolida como el más cálido en 175 años de registros.
Esto plantea una pregunta inquietante: ¿hemos sobrepasado ya el límite de 1,5 °C que el Acuerdo de París considera crítico? Este acuerdo, alcanzado en 2015 durante la conferencia de cambio climático de la ONU (COP21), establece la necesidad de contener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de los 2 °C y hacer esfuerzos para limitarlo a 1,5 °C, con el fin de reducir significativamente los impactos del cambio climático.
Sin embargo, el lenguaje del Acuerdo de París presenta ambigüedades significativas que suscitan dos preguntas clave: ¿Qué se entiende exactamente por “niveles preindustriales”? Y, ¿en qué momento se considerará que hemos superado el incremento de 1,5 °C? La definición del periodo preindustrial ha sido fijada entre 1850 y 1900, el intervalo de tiempo que ofrece datos confiables sobre las temperaturas debido a la estabilidad climática de la época, marcada por escasa influencia humana en el clima.
La cuestión de cuándo se superará de manera efectiva el umbral de 1,5 °C es igualmente compleja. Las temperaturas globales no aumentan de forma lineal, y es fundamental distinguir entre variaciones naturales del clima y las que marcan un patrón de calentamiento. Para considerar realmente que se ha superado el umbral, debe persistir un aumento en la temperatura global promedio durante un periodo sostenido de 20 años. Esto implica que, si bien 2024 puede haber visto un incremento significativo, aún no se puede afirmar que este represente una tendencia estable y duradera.
La evaluación de estos datos y la identificación del periodo de 20 años necesario para confirmar si realmente hemos superado el límite del Acuerdo de París es crucial para la gestión de los riesgos climáticos y la planificación de la adaptación. Con el informe del IPCC de 2021 sugiriendo que podríamos alcanzar los 1,5 °C a principios de la década de 2030 y la reciente actualización de la OMM indicándola como probable en el periodo de 2025-2029, se torna evidente que el tiempo apremia.
Es esencial establecer un consenso respecto a una métrica clara para definir la superación del umbral de 1,5 °C. De no hacerse, podríamos ver significativos retrasos en la respuesta internacional y la acción climática, justo en un momento en que la urgencia es crítica. Evaluar el aumento de la temperatura media global de cara al futuro no es solo un ejercicio académico, sino que afecta la planificación e intervención ante lo que ya podrían ser realidades inminentes.
La humanidad, al observar si el calentamiento se mantiene por encima de los 1,5 °C, debe tener en mente que el primer año alcanzando ese umbral podría desencadenar efectos devastadores, reflejando las consecuencias del cambio climático en nuestras vidas. La espera para confirmarlo puede resultar fatal.
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