Los pedidos de bienes de capital fabricados en Estados Unidos experimentaron una caída inesperada en junio, lo que sugiere una desaceleración significativa en el gasto empresarial en equipos durante el segundo trimestre. Según datos recientes de la Oficina del Censo del Departamento de Comercio, los pedidos de bienes de capital no relacionados con la defensa —excluyendo aviones— cayeron 0.7% en junio, tras un repunte revisado al alza de 2.0% en mayo. Se había anticipado que estos pedidos aumentarían en un 0.2%.
Este descenso se da en un contexto de incertidumbre económica alimentada por los agresivos aranceles impuestos por el presidente Donald Trump a las importaciones. Mientras que en el primer trimestre el gasto empresarial en bienes de equipo creció a su ritmo más rápido desde el tercer trimestre de 2020, la falta de claridad sobre los niveles futuros de aranceles ha llevado a muchas empresas a posponer sus inversiones. Stephen Stanley, economista jefe de EU en Santander U.S. Capital Markets, destaca que esta debilidad es consistente con numerosos informes anecdóticos que indican que las empresas están retrasando sus planes de inversión.
Aunque los envíos de bienes de capital básicos, que son fundamentales para el cálculo del gasto en bienes de equipo del PIB, aumentaron un 0.4% después de haber subido un 0.5% en mayo, los economistas advierten que, al tener en cuenta la inflación, el gasto empresarial en este ámbito se moderó drásticamente. En el primer trimestre, el aumento había sido del 23.7% a un ritmo anualizado, con algunos economistas incluso anticipando una posible contracción.
Oliver Allen, economista jefe de Pantheon Macroeconomics, señala que, aunque los envíos nominales han mostrado un incremento constante desde el año pasado, este aumento refleja casi en su totalidad el alza de precios, más que un aumento en el volumen real de bienes.
Adicionalmente, una reciente encuesta de S&P Global indica que el índice PMI manufacturero se contrajo en julio por primera vez desde diciembre, sugiriendo que cualquier beneficio de los aranceles a las importaciones ha sido superado por las preocupaciones sobre el aumento de precios.
Esta información resalta no solo la interconexión del gasto empresarial con las políticas arancelarias, sino también la cautela que las empresas están ejerciendo en medio de un panorama político y económico incierto.
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