La reciente elección de vestuario de Jenna Ortega ha capturado la atención del mundo de la moda en un nivel que trasciende lo meramente estético. Su maquillaje de ojos difuminado en tonos oscuros y sus siluetas firmes destacan no solo por su elegancia, sino también como una manifestación artística. Jenna ha demostrado a lo largo de su carrera que se siente cómoda vestida como si interpretara un papel, recordando su memorable atuendo con rayas a lo Beetlejuice. Sin embargo, a diferencia de otros actores que pueden cruzar la frontera hacia lo disfrazado, ella encuentra su lugar firmemente arraigado en el contexto de la moda contemporánea.
Cortesía de Instagram @jennaortega.
Los vestidos de Sarah Burton para Givenchy, como el que lució Ortega, han captado la atención de varias celebridades que buscan aventurarse en un estilo de vanguardia. Este diseño, que se presentó por primera vez en marzo, pronto se transformó en un favorito, y estrellas como Cate Blanchett fueron de las primeras en adoptarlo, mostrando piezas ceñidas y escultóricas durante eventos de prensa, dándole vida a la estética con un toque de cuero.
La elección de Ortega reitera que el arte de “vestir como un personaje”, cuando se ejecuta con estilo y precisión, puede convertirse en una poderosa herramienta de expresión en la alfombra roja. En este escenario, la vestimenta se convierte en un medio de comunicación que permite a los artistas conectar con su audiencia, ofreciendo una visión de su personalidad y creatividad, dentro de la dinámica del mundo actual de la moda.
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