En la Galería Espacio Cultural de Oaxaca, actualmente se exhibe una colección fascinante del artista Demián Flores, quien ha trabajado en un proyecto paralelo al Museo de Arte Prehispánico de México Rufino Tamayo. Este año se conmemoran 49 años desde su apertura, momento que coincide con la presentación de las 12 litografías ídolos antiguos de México, que rinden homenaje a las más de mil piezas arqueológicas donadas por Tamayo.
Estas litografías surgen de “dibujos sencillos” de la cerámica presente en la colección, a los que Tamayo añade toques de color. Demián Flores destaca la singularidad de las vasijas que conforman esta colección y cómo la museografía original se inspira en los cuadros de Tamayo, creando un entorno en el que “los nichos coloridos del museo absorben los colores que los rodean”, transformando así la experiencia del espectador.
Flores, atraído por el trabajo de Tamayo, realizó un “dibujo un poco académico, casi arqueológico” de las vasijas efigie zapotecas, tanto de la colección de Oaxaca como del Museo Nacional de Antropología. Uno de los aspectos más fascinantes de su trabajo es la dedicación a Cocijo, el dios del rayo y la lluvia del panteón zapoteco, cuya imagen se ha manifestado en los distintos formatos de la serie que lleva su nombre. En total, esta serie incluye 14 pinturas al óleo, diversas en formato, junto con ocho grabados y una pieza cerámica. A finales de 2023, parte de este trabajo tuvo su primera gran exposición en A flor de piel, en Galería Casa Lamm.
Previamente, Flores había explorado la figura de Chaac, la versión maya de Cocijo, en una obra que se exhibió en el Museo de Arte Popular en 2024. Este cruce de culturas y de mitologías ha permitido que su serie se desarrolle con una profundidad casi arqueológica, concentrándose en las ricas iconografías asociadas con estas deidades, que incluyen elementos naturales como el murciélago, la tierra, el cielo, el jaguar y la serpiente. Aljuxtaponer estas imágenes, Flores ha creado nuevos significados que trascienden su origen.
Durante este proceso, el artista tomó la decisión de “desplazar” los dibujos hacia la pintura, reconociendo su deseo de explorar qué podría significar la pintura en el contexto actual. Se propuso entender su práctica desde una perspectiva significativa, utilizando las líneas y los elementos del arte pictórico para moldear el espacio visual. De este modo, Cocijo se ha convertido en su serie más pictórica, donde las líneas no solo delinean figuras, sino que establecen un diálogo sobre la esencia misma del arte.
Los grabados de esta obra se realizaron en el Taller La Imagen del Rinoceronte, en Tlalpan, un lugar accesible para que jóvenes artistas puedan formarse en la impresión gráfica. Con la dirección de Humberto Valdez, el taller ha recibido un flujo constante de jóvenes que buscan aprender, lo que ha permitido a Flores donar parte de su producción para apoyar la compra de materiales.
La exposición Cocijo estará disponible hasta el 15 de agosto en el Espacio Cultural de Oaxaca, ubicado en Crespo 114, ciudad de Oaxaca. Esta es una oportunidad única para sumergirse en la riqueza cultural y artística que este proyecto ofrece, al tiempo que se rinde tributo a las raíces y mitologías que han influenciado el arte contemporáneo.
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