En un giro diplomático reciente, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha desafiado la soberanía de Perú sobre la isla Santa Rosa, ubicada en la triple frontera con Brasil. Este hecho ha desencadenado una contundente respuesta del gobierno peruano encabezado por Dina Boluarte.
Durante una declaración en Leticia, Petro cuestionó el acuerdo de 1929 que, según él, no asignó la isla a ninguno de los dos países. En contraste, Lima sostiene que Santa Rosa ha sido parte integral de su territorio durante más de un siglo y ha criticado a Petro por carecer de fundamentos “jurídicos, históricos y geográficos” en su argumento.
La isla, que ha emergido debido a los cambios en el cauce del río Amazonas, alberga a casi 3,000 habitantes. El tratado bilateral que establece la frontera está basado en el punto más profundo del río, pero las reducciones en su caudal han complicado la delimitación precisa de los límites territoriales.
Este episodio se añade a una serie de tensiones diplomáticas que han enfriado las relaciones entre Bogotá y Lima desde que Petro cuestionó la legitimidad del gobierno de Boluarte tras la destitución del expresidente Pedro Castillo en 2022. Como resultado, el contacto de alto nivel entre ambos países ha disminuido.
Analistas advierten que, pese a que el diferendo por Santa Rosa podría resolverse dentro del marco técnico del tratado fronterizo, la cuestión toca aspectos sensibles de la soberanía nacional, que suelen intensificar las agendas internas. En Perú, los residentes de la isla insisten en reivindicar su afiliación nacional, mientras en Colombia existe una creciente preocupación por mantener el acceso directo al Amazonas y cuidar las rutas comerciales fluviales.
Desde Japón, donde se encuentra realizando una visita oficial, el canciller peruano Elmer Schialer subrayó la necesidad de manejar esta situación con cautela, enfatizando que la isla Santa Rosa no es un nuevo islote, sino territorio peruano reconocido a lo largo de la historia. Asimismo, aconsejó a la presidenta Boluarte evitar una escalada en la retórica y permitir que la diplomacia opere en el fondo del problema.
Ambos gobiernos han acordado adelantar una reunión técnica para los días 11 y 12 de septiembre en Lima, donde abordarán el diferendo fronterizo junto a otros temas de cooperación bilateral. A medida que la situación se desarrolla, la atención internacional se centra en cómo se resolverán esta disputa y las implicaciones que tendrá en las relaciones históricas entre Colombia y Perú.
— Este contenido refleja información disponible hasta la fecha de publicación original el 2025-08-08.
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