En la rica cosmovisión purépecha, la muerte es concebida no como un final, sino como un retorno. Según las tradiciones de este pueblo, cuando un ser querido fallece, su alma realiza un viaje simbólico a través del lago de Pátzcuaro en una canoa de luz, guiada por mariposas que marcan el camino hacia la Gran Madre Cuerauáperi. Con motivo de la Noche de Ánimas, las familias purépechas iluminan caminos de fuego y flor, creando un espacio propicio para el reencuentro con sus seres queridos.
Este año, del 30 de octubre al 2 de noviembre, el Parque Xcaret se convertirá en el epicentro de dos de las tradiciones más emblemáticas del Día de Muertos en México, al albergar la XIX edición del Festival de Tradiciones de Vida y Muerte. En esta ocasión, Michoacán será el estado invitado, llevando consigo la rica herencia purépecha, mientras que Quintana Roo será el anfitrión representando el antiguo ritual maya.
Para los purépechas, la Noche de Ánimas es una celebración que incluye altares, velas y platillos tradicionales, todo preparado para dar la bienvenida a aquellos que han partido. Elementos naturales como el lago, las islas y las mariposas nocturnas son representativos de esta filosofía cultural que enmarca la relación del pueblo con la muerte.
Por otro lado, en la cosmogonía maya, el Hanal Pixán, que significa “comida de las ánimas”, es una ocasión para rendir homenaje a los difuntos. Durante esta celebración, las almas son recibidas con banquetes y música, disfrutando de platillos que en vida fueron sus favoritos, como el mucbipollo y los tamales colados.
El festival en Xcaret promete incluir una experiencia inmersiva, combinando ambas visiones culturales mediante altares, danzas tradicionales y música en vivo. Actuaciones del ensamble K’uínchekua, la Orquesta Mintsita de Cherán y otras manifestaciones artísticas enriquecerán el evento, haciendo eco de historias ancestrales a través de la danza.
La participación de 12 equipos de cocineras tradicionales de Michoacán y Quintana Roo brindará una muestra única de sabores purépechas y mayas. Los asistentes tendrán la oportunidad de degustar delicias como corundas, uchepos y mole michoacano, al lado de la cochinita pibil y los famosos panuchos.
Durante cuatro días, visitantes locales, nacionales e internacionales podrán disfrutar de una amplia gama de actividades que incluyen espectáculos, talleres culturales y recorridos temáticos, todos diseñados para estimular todos los sentidos. Se estima que entre 46,000 y 50,000 personas asistirán a este homenaje a la vida y la muerte, reafirmando la importancia del festival en el ámbito cultural del país. El evento culminará con un concierto de Los Ángeles Azules el 2 de noviembre, un momento que seguramente será inolvidable.
Este encuentro no solo celebra las tradiciones culturales de México, sino que también invita a un diálogo entre distintas cosmovisiones, reafirmando la esencia de la comunidad y la memoria colectiva. La celebración del festival es un reflejo de la riqueza cultural que México alberga, ofreciendo a todos los asistentes una experiencia singular que trasciende fronteras.
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