Una ola de indignación ha emergido en el Estado de Michoacán tras un acto de brutalidad hacia un perro callejero, instando a diversas asociaciones protectoras de animales a exigir un castigo ejemplar para el responsable de este acto. El Comité Estatal Animalista de Michoacán (CEAM) se ha posicionado de manera unánime, demandando acciones contundentes contra un guardia del Instituto de Capacitación para el Trabajo del Estado de Michoacán (ICATMI), quien fue señalado por golpear al animal de manera violenta.
Carlos Maya, un representante de la Asociación de Abogados Animalistas de México (ASAAM), ha señalado que el maltrato hacia los animales está claramente tipificado en los artículos 309, 310 y 311 del Código Penal mexicano, con sanciones que pueden alcanzar hasta seis años de prisión. Sin embargo, este problema se ve agravado por la falta de clasificación del maltrato animal como delito grave, lo que permite a los agresores eludir penas adecuadas y obtener fianzas mínimas, facilitando así el riesgo de reincidencia en estos actos.
Maya ha instado a la Fiscalía General del Estado (FGE) a actuar de manera inmediata y firme, enfatizando la necesidad de depurar al personal del ICATMI. Ha destacado que algunos de los perros que habitan estas instalaciones llevan más tiempo allí que los propios trabajadores, lo que les confiere un derecho a ser protegidos que debe ser respetado.
El impacto negativo de la laxitud en la legislación es evidente, y en este sentido, Maya ratificó la solicitud a los congresos estatales para que se clasifique el maltrato animal como un delito grave, permitiendo así penas más justas y adecuadas para quienes incurran en crueldad animal.
Yadira Escobar, miembro del CEAM y representante de la Unión de Asociaciones y Rescatistas por la Protección Animal (UARUPA), subrayó que la protección de los animales es no solo un imperativo legal, sino también una obligación moral. Advirtió que las instituciones, tanto educativas como públicas, deben ser espacios seguros no solo para los humanos, sino también para los animales que se encuentren en sus proximidades.
Con un llamado a la acción más allá de sanciones meramente simbólicas, los activistas han manifestado que el castigo debe incluir no solo cambios de puesto, sino también la destitución del responsable y un proceso penal correspondiente. Este incidente ha puesto de relieve la urgente necesidad de adoptar medidas más firmes en favor de la protección animal, resaltando que una justicia efectiva y rápida es esencial para prevenir que estos delitos queden impunes.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


