La reciente película de Prime Video, War of the Worlds, ha suscitado una amplia gama de opiniones al presentar una adaptación moderna de la célebre novela de H.G. Wells. En lugar de centrarse simplemente en una invasión extraterrestre, el director Rich Lee transforma la narrativa en una exploración de la paranoia contemporánea respecto al control de datos y la información. La historia sigue a Will Radford, interpretado por Ice Cube, un funcionario del Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. que debe salvar al mundo sin salir de su oficina.
La película utiliza un formato denominado “screenlife”, que presenta una historia a través de pantallas de dispositivos. Sin embargo, su aplicación en War of the Worlds ha sido objeto de críticas por su ejecución desorganizada y, a menudo, casi paródica. A lo largo de la trama, Will gestiona una crisis mundial mientras realiza constantes copias y pegados de información y accede a cámaras de vigilancia, lo que se traduce en largas secuencias de su rostro atormentado mientras teclea órdenes invisibles.
Aunque la película busca dar voz a la angustia actual por la hipervigilancia gubernamental, su guion, escrito por Kenneth A. Goldey y Marc Hyman, parece más centrado en mostrar a Will como el poseedor de un poder absoluto que en profundizar en conceptos intrigantes. A pesar de su excepcional capacidad para conectarse con varios dispositivos, los momentos presentados resultan más cómicos que tensos, llevando a situaciones absurdas a medida que avanza la narrativa.
Por ejemplo, Will se entera de que su hija, Faith, participa en una investigación vital para detener la invasión, y su hijo más joven, Dave, es un hacker responsable de un ciberataque masivo. La película alcanza niveles de ridiculez cuando Will se conecta virtualmente con sus hijos para coordinar una defensa, utilizando métodos que parecen más bien improvisaciones cómicas que estrategias serias.
Las secuencias finales son particularmente confusas y no logran esclarecer cómo se resuelve la invasión, y la narrativa se desvía hacia la reconciliación familiar en lugar de ofrecer un cierre satisfactorio sobre el conflicto con los extraterrestres. A pesar de las críticas demoledoras, que sitúan a la película en un escalofriante 4% de críticas positivas en Rotten Tomatoes, War of the Worlds ha captado la atención del público y se ha convertido en un fenómeno viral, impulsando la creación de numerosos memes que celebran su interpretación absurda de la lucha contra el mal.
Esta mezcla de ambición y ejecución deficiente ha propulsado a War of the Worlds en un espacio notable en la cultura pop de 2025, merced a su infame protagonismo, generando un debate sobre la calidad y la dirección que están tomando las adaptaciones cinematográficas contemporáneas.
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