A medida que se acerca el final del año, un dato relevante circula entre los líderes de Morena: cerca de 8 millones de personas se han afiliado al partido, a solo dos millones de la meta de 10 millones estipulada a comienzos del año. Este logro representa un claro triunfo para Luisa María Alcalde, reafirmando su influencia en un contexto donde otros significativos actores del obradorismo enfrentan un retroceso.
La dinámica ha sido sorprendente, especialmente ante las adversidades que han surgido. En un período marcado por una intensa crítica mediática hacia figuras prominentes como el senador Adán Augusto López, el diputado Ricardo Monreal y el morenista Andy López Beltrán, Alcalde Luján ha demostrado su capacidad de convocatoria y organización, logrando estos resultados en un tiempo récord.
A partir del 17 de agosto, Morena se embarcará en una nueva etapa al implementar una estructura electoral más sólida. Aproximadamente 6,000 asambleas en todo el país comenzarán a establecer 71,541 comités seccionales, con un promedio de 200 comités por estado. Esta nueva estructura no solo consolida el liderazgo de Alcalde, quien dominan la esfera estatal en la mayoría de las regiones, sino que también representa un movimiento estratégico para aumentar su poder en el partido.
A pesar de la presencia de otros líderes en algunos estados, la dirección de la estructura de Morena se alinea con Alcalde, que busca avanzar más allá del Consejo Nacional de Morena. Esto la posiciona para desafiar la influencia predominante de otros líderes como López Hernández, Monreal Ávila y López Beltrán, quienes a menudo dependen del apoyo de gobernadores, incluidos aquellos de la oposición.
Además, el grupo de Alcalde ha tomado medidas significativas para asegurarse el control sobre la superestructura de Programas Sociales, actualmente manejada por los “siervos de la nación”, quienes han estado bajo la influencia de caciques estatales. Ariadna Montiel está auxiliando en esta tarea crucial, posiblemente retrocediendo la decisión de AMLO de delegar estas responsabilidades a sus operadores.
Mientras el ambiente político se recalienta, las disputas por el liderazgo se intensifican, marcando un momento clave en la evolución de Morena y de sus vínculos con el obradorismo. A medida que estos cambios se desarrollan, el partido se prepara para consolidar su estructura y fortalecer su posición de cara a los retos venideros.
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