A finales de 2025, la epidemia de sarampión que azotó a Texas y afectó a 762 personas ha llegado a su fin, según la declaración reciente del Departamento de Servicios de Salud del estado. Con más de 42 días sin la aparición de nuevos casos en las condados anteriormente afectados, se celebra una pausa en la propagación de esta enfermedad altamente contagiosa.
Este brote se erige como uno de los más notorios, contribuyendo al peor año para el sarampión en Estados Unidos en más de tres décadas. Hasta el 5 de agosto, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han confirmado un total de 1,356 casos a nivel nacional en 2025, en un marcado contraste con los 285 reportados en 2024.
El brote dio inicio en enero en una comunidad menonita rural con bajas tasas de vacunación. El impacto del virus fue severo, afectando principalmente a los niños: más de dos tercios de los casos reportados correspondieron a este grupo etario. Lamentablemente, la enfermedad cobró la vida de dos niños en Texas, ambos no vacunados y sin condiciones de salud subyacentes. Durante la crisis, 99 personas requirieron hospitalización, lo que representa un 13 por ciento del total de casos.
El sarampión es conocido por ser una enfermedad respiratoria extremadamente contagiosa que puede debilitar temporalmente el sistema inmunológico, alzando el riesgo de infecciones secundarias como la neumonía. En situaciones excepcionales, puede ocasionar inflamación cerebral y daños neurológicos a largo plazo, además de complicaciones en el embarazo, incluyendo partos prematuros y bebés de bajo peso. La medida más eficaz para prevenir esta enfermedad es la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR), con una eficacia del 93 por ciento tras una dosis y del 97 por ciento con dos dosis.
El criterio para considerar un brote como finalizado es que transcurra un periodo de 42 días sin nuevos casos, el cual equivale al doble del período de incubación máximo del virus. En términos de epidemiología, un brote se define por la existencia de tres o más casos relacionados. Este brote en particular ha estado vinculado a casos en estados vecinos, así como en México y Canadá.
No obstante, aunque el brote texano ha cesado, otros focos de sarampión siguen actuando en diversas partes del país. En total, 40 estados han reportado casos y 32 brotes han sido contabilizados en 2025, en comparación con solo 16 en 2024.
La continuidad de estos brotes plantea serias preocupaciones sobre la permanencia del estatus de eliminación del sarampión en el país. Esta clasificación implica que no hay propagación interna del sarampión durante un periodo que supere los 12 meses. Estados Unidos logró este reconocimiento en el año 2000, tras haber incrementado las tasas de vacunación, aunque casi se vio obligado a renunciar a él en 2019 a raíz de brotes en comunidades judías ortodoxas subvacunadas en Nueva York.
Frente a la disminución continua de las tasas de vacunación en Estados Unidos, los investigadores en salud pública advierten sobre la probabilidad de que resurjan brotes de sarampión y otras enfermedades. Un reciente estudio revisado por pares ha encontrado que, si las tasas de vacunación actuales se mantienen, el sarampión podría reestablecerse y convertirse en endémico en el país dentro de las próximas dos décadas.
La información presentada corresponde a la fecha de publicación original, el 18 de agosto de 2025, y es crucial mantenerse informado sobre el estado de salud pública actual y las recomendaciones de vacunación para poder mitigar el riesgo de enfermedades infecciosas.
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