Cuando Donald Trump se reunió con Vladímir Putin en Alaska el pasado viernes, llevó consigo un mensaje poco habitual de la primera dama estadounidense, Melania Trump: una carta personal dirigida al presidente ruso solicitándole que “proteja la inocencia de los niños”. Este gesto, aunque no mencionó directamente la guerra rusoucraniana, fue interpretado como un acto de diplomacia centrado en una de las más trágicas consecuencias de la invasión: la deportación forzada de niños ucranianos a Rusia. Hasta la fecha, Ucrania ha confirmado la deportación de más de 19,500 menores, aunque el Laboratorio de Investigación Humanitaria de Yale estima que la cifra podría ser de aproximadamente 35,000. Solo 1,350 han sido devueltos a su país gracias a la mediación de terceros como Qatar, Sudáfrica y el Vaticano.
Mariana Betsa, viceministra de Asuntos Exteriores de Ucrania, expresó su agradecimiento por la atención que Trump y su esposa han dado a la cuestión de los niños, señalando que su retorno es fundamental para cualquier negociación de paz. Volodímir Zelenski también se unió al agradecimiento, entregando a Melania Trump una carta de su esposa, Olena Zelenska.
Las autoridades ucranianas han subrayado repetidamente que la devolución de los niños es un aspecto no negociable en cualquier posible acuerdo para poner fin al conflicto con Rusia. Betsa añadió que los niños son siempre las víctimas más vulnerables de conflictos armados, mencionando los traumas, desplazamientos y deportaciones sistemáticas que han sufrido los menores ucranianos.
Durante las conversaciones de Estambul entre Kiev y Moscú, Ucrania presentó una lista de niños deportados a Rusia, reiterando que la recuperación de al menos la mitad de ellos es esencial para el proceso de paz. Sin embargo, tras más de dos meses, aún no ha habido respuesta de Moscú. Betsa mencionó que la delegación rusa ha respondido a las solicitudes ucranianas con silencio y desdén.
El regreso de los niños ocupó un lugar destacado en la agenda de las recentas conversaciones en la Casa Blanca entre Zelenski y Trump, respaldadas también por líderes europeos como Ursula von der Leyen, quien enfatizó que cada niño debe regresar con su familia. Trump, por su parte, destacó este tema como un desafío mundial, y en un mensaje en Truth Social expresó su deseo de que todos los niños regresen sanos y salvos a sus hogares.
Recientemente, 40 países emitieron una declaración conjunta pidiendo a Rusia la inmediata y incondicional devolución de los niños ucranianos deportados. Betsa destacó que el sufrimiento infantil es una de las tragedias más insoportables de esta guerra y agradeció el apoyo de Trump y los aliados europeos en la búsqueda de estos menores.
Se ha informado que las autoridades rusas han establecido un “catálogo” en línea de niños ucranianos, ofreciendo su adopción coaccionada. Esta base de datos clasifica a 294 niños según edad, sexo y características físicas, lo que ha generado condenas internacionales.
Betsa indicó que hasta 1.6 millones de niños ucranianos permanecen en territorios ocupados. En marzo de 2023, la Corte Penal Internacional emitió una orden de detención contra Putin por su participación en los secuestros de niños, considerándolo responsable de crímenes de guerra relacionados con la deportación ilegal de población. La orden de arresto pone a Putin en riesgo de detención en cualquier país miembro de la CPI que lo capture en su terreno.
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