En un emotivo cierre, la ministra presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Norma Lucía Piña Hernández, concluyó su gestión en lo que marca el término de más de tres décadas de sus funciones. Durante la última sesión pública del Pleno, Piña Hernández afirmó que “será la sociedad y la historia misma las que juzgarán a quienes hemos juzgado”, una declaración que refleja la profunda responsabilidad que recae sobre el máximo tribunal del país.
La ceremonia fue recibida con aplausos y ovaciones, celebrando no solo su legado como la primera mujer en presidir la Corte, sino también el papel trascendental que ha tenido la SCJN como “piedra angular de la justicia”. En su discurso, subrayó el largo camino que ha recorrido el tribunal para edificar su legitimidad. Afirmó que no le corresponde a ella evaluar ese logro, sino que serán las sentencias y resoluciones del tribunal las que hablen por sí mismas.
Visiblemente conmovida, destacó que las intensas discusiones, disensos y consensos del último ciclo de la Corte han fortalecido la diversidad y el núcleo de la democracia. “La justicia no es una obra concluida, sino una construcción viva que nos trasciende”, sostuvo, subrayando el valor de los precedentes judiciales que han garantizado la protección de los derechos fundamentales.
En su discurso también hizo un llamado a reconocer el trabajo de todos los miembros de la SCJN, incluyendo aquellos que, desde sus espacios de trabajo, contribuyen de manera esencial al funcionamiento del cuerpo judicial. La ministra Piña enfatizó que su labor, aunque a menudo invisible, es crucial para materializar las decisiones del tribunal y asegurar que todos los ciudadanos accedan a la justicia.
A pocos días de la implementación de una reforma judicial que llevará a la elección de ministros por voto popular, Piña Hernández insistió en que la congruencia, la ética, la honradez y la dignidad serán las mejores cartas de presentación ante el escrutinio histórico. Su confianza en que “mientras existan mujeres y hombres dispuestos a defender la justicia con integridad, este país tendrá un horizonte de dignidad y libertad” resuena como un llamado a la acción.
Adicionalmente, el pleno de la SCJN concluyó sus trabajos validando la elección reciente de dos nuevos magistrados que se integrarán a la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). Con la reforma que requiere que la SCJN resuelva impugnaciones contra estas elecciones antes del 28 de agosto, el pleno desechó los juicios, confirmando así la validez de las elecciones de magistraturas.
Este hito en la historia del Poder Judicial mexicano no solo marca la conclusión de una era, sino que también establece un nuevo capítulo que invita a la reflexión sobre la justicia y la futura dirección del sistema judicial del país.
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