En la guía de aves de la política en América Latina figuran modernamente tres variedades del pájaro de pico de zapato, llamado picozapato por los naturalistas confianzudos.
No siempre estas variedades comparten el mismo hábitat ni la misma época. Ocasiones ha habido en que uno o dos de ellas se funden en una misma cruza.
Ellas son, a saber, el vocero de la agencia de demoscopia, el asesor electoral y el sagaz comentarista político, a menudo un tertuliano de la tele, que propone, sin desmayo y como solución a todos los problemas del país, la convocatoria urgente de una asamblea constituyente.
Por razones que no me atrevo siquiera a sospechar, la prensa nacional de cada país les confiere ante el público interesado el estatuto de observadores no beligerantes que promueven con ecuanimidad la circulación de ideas bienhechoras en tiempos de crisis.
Podría pensarse que esto último ocurre solo en países donde aún puedan escribir, hablar y gesticular libremente políticos, periodistas y académicos.



