La comunidad teatral de México se encuentra en luto tras el fallecimiento de Mariana Gándara Salazar, una figura emblemática en el mundo de las artes escénicas. A los 41 años y después de una valiente lucha contra el cáncer, Gándara dejó un legado cultural que resonará por generaciones. Su partida, ocurrida en la Ciudad de México, ha sido motivo de profundas reflexiones sobre su impacto en el ámbito teatral y educativo.
Co-fundadora del Colectivo Macramé, Gándara fue también coordinadora ejecutiva de la Cátedra Extraordinaria Ingmar Bergman, en la Universidad Nacional Autónoma de México, desde 2018 hasta 2024. Su pasión por el arte y la educación le valió el Reconocimiento Distinción Universidad Nacional a Jóvenes Académicos en 2020, un merecido reconocimiento a su contribución en creación artística y extensión cultural. Mediadora de las Artes Vivas, transformó su cargo en el Museo Universitario del Chopo y dejó huella con obras memorables como Nadie pertenece aquí más que tú y Ovillo, su último trabajo que aborda la migración desde una perspectiva femenina.
Las contribuciones de Mariana a la educación también destacan en su labor con el Proyecto de educación con adultos y alfabetización “La educación en la que creemos”, y su compromiso con los niños indígenas migrantes. Como docente, se integró como profesora de la planta docente en el Colegio de Literatura Dramática y Teatro de la FFyL, donde compartió su vasta experiencia y entusiasmo por el arte.
Los ecos de Gándara resuenan en la comunidad artística. Juan Meliá, director de Teatro UNAM, la describió como una “enorme y generosa creadora”, resaltando su dedicación al desarrollo del quehacer escénico desde lo colectivo. Su influencia es palpable, y su legado se siente en cada rincón del teatro mexicano, desde la Cátedra Bergman hasta el Festival Internacional de Teatro Universitario, que rendirá homenaje a su memoria en su próxima edición.
Las redes sociales han estado inundadas de mensajes de cariño y respeto, subrayando su entrega y pasión por las artes vivas. La Secretaría de Cultura de la Ciudad de México y el Festival Internacional de Cine UNAM también han expresado su pesar por la pérdida, reconociendo que su contribución al arte y la educación deja una huella inborrable.
En un contexto donde las artes escénicas juegan un papel crucial en la reflexión social, la ausencia de Mariana Gándara representa una pérdida significativa. Su vida y trabajo nos recuerdan la importancia de la creación colectiva y el compromiso con la educación y las comunidades. Así, la comunidad teatral se prepara para darle un merecido adiós a una artista que ha transformado, y seguirá transformando, el panorama cultural de México.
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