En el complejo panorama económico de México, entre abril y junio de 2025, se registró una notable desinversión por parte de inversionistas extranjeros, quienes se deshicieron de títulos mexicanos del mercado de cartera por un total de 8,071 millones de dólares. Este fenómeno no es aislado; con esta tendencia, se han acumulado cinco trimestres consecutivos de salidas de capital, totalizando 25,725 millones de dólares en los últimos 15 meses.
El economista jefe de Valores Mexicanos (Valmex), Gerónimo Ugarte Bedwell, atribuye esta tendencia a una creciente aversión al riesgo hacia los países emergentes, provocada, en gran medida, por la incertidumbre relacionada con la política comercial de Estados Unidos y la amenaza de nuevos aranceles. Además, los datos del Banco de México indican que solo en el primer semestre de 2025, la desinversión alcanzó 8,942 millones de dólares, representando aproximadamente el 35% del total de la salida de títulos en los últimos 15 meses.
La revisión a la baja en las expectativas de crecimiento para la economía mexicana también ha contribuido a esta contracción. Valmex ahora anticipa que el Producto Interno Bruto (PIB) podría presentar un estancamiento, incluso registrando un leve decrecimiento del 0.1 por ciento, con un rango estimado entre -0.3% y 1%.
Ugarte Bedwell subraya que, aunque existe una disminución en el interés por la deuda mexicana, esto no debe considerarse como una fuga abrupta de capitales. Más bien, refleja un menor apetito de los inversionistas, coincidiendo con un aumento en el costo del financiamiento externo. Este escenario, sostiene, pone al gobierno en una posición de mayor dependencia de la inversión local y de la Inversión Extranjera Directa.
La gobernadora del Banco de México, Victoria Rodríguez Ceja, reconoció que los inversionistas extranjeros han reducido sus posiciones en deuda mexicana, manteniéndose con solo un 13% del total en circulación al cierre del año pasado. Esta cifra es inferior al 16% registrado al final de 2023 y considerablemente menor al 28% que se mantenía en diciembre de 2019.
La caída en la inversión de cartera ha sido gradual y, según el economista de Valmex, el balance financiero del país no se ve significativamente afectado debido a las fuertes entradas de remesas y turismo, que compensan la menor inversión externa. Aunque el diferencial de tasas con la Reserva Federal de Estados Unidos ha sido un punto de interés, su impacto en el apetito por los títulos mexicanos ha sido relativamente limitado.
A medida que se anticipa una posible reducción de las tasas de interés por parte de la Fed, los especialistas no creen que esto altere sustancialmente el atractivo de México. Actualmente, la tasa de interés en Estados Unidos se encuentra entre 4.25% y 4.50%, mientras que en México es significativamente más alta, en un 7.75%, resultando en un diferencial de entre 325 y 350 puntos base.
Mirando hacia el futuro, Valmex proyecta una recuperación moderada del PIB para 2026, estimando un crecimiento del 1.3% en medio de un panorama que podría verse beneficiado por un mejor entorno en el comercio y la política exterior, así como del llamado “Nearshoring 2.0”. Este término se refiere a la revitalización de las inversiones estadounidenses hacia México, motivadas por nuevas reglas que surgen del segundo mandato de Donald Trump, lo que podría significar un impulso significativo para la economía mexicana.
La renegociación del T-MEC, enfocándose en reglas de origen, podría facilitar este proceso, atrayendo a empresas estadounidenses a México, donde se beneficiarían de costos reducidos y de un entorno de cero aranceles.
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