En un contexto de creciente tensión y distanciamiento entre México y Estados Unidos, resulta pertinente realizar un análisis de la relación histórica entre ambas naciones. Desde cuestiones comerciales hasta temas de migración, narcotráfico y violencia, los lazos han estado marcados por momentos de cooperación y conflicto. Aunque el libro “Vecinos distantes: un retrato de los mexicanos” de Alan Riding fue publicado en 1985, muchos de los problemas que aborda siguen vigentes, destacando la actual ruptura en la relación, marcada por diferencias significativas.
La relación bilateral ha tenido altibajos a lo largo del tiempo, con episodios destacados de colaboración que han beneficiado a ambos países. Por ejemplo, durante la Segunda Guerra Mundial, los presidentes Manuel Ávila Camacho y Franklin D. Roosevelt firmaron un acuerdo de venta de bienes estratégicos como petróleo y metales, esencial para el esfuerzo bélico estadounidense. Asimismo, el “Programa Bracero”, un acuerdo migratorio temporal que permitió a trabajadores mexicanos desempeñarse en el sector agrícola y de construcción en EE. UU., fue fundamental para resolver problemas de empleo en México y crisis de mano de obra en Estados Unidos.
Una crisis financiera crítica en México en 1994-1995 sirvió como otro punto de unión entre las naciones, donde el presidente Bill Clinton y su equipo proporcionaron apoyo financiero crucial, permitiendo a México salir de un apuro de liquidez que podría haber desencadenado una severa crisis de deuda.
Sin embargo, también se han registrado muchas ocasiones donde los intereses de ambas naciones han estado en conflicto, resultando en guerras comerciales y tensiones diplomáticas. En este contexto, se hace necesario analizar tres eventos clave que iniciaron con la imposición de tarifas de importación por parte de Estados Unidos: uno bajo la presidencia de Andrew Jackson en 1828, otro relacionado con el senador McKinley en 1890 y el tercero con la Ley Smooth Hawley en 1930.
Andrew Jackson, aclamado por algunos, es considerado por otros como una figura perjudicial para México. Durante su mandato, impuso una tarifa del 57% sobre las importaciones, fundamentada en ideas mercantilistas obsoletas, que llevaron a tensiones adicionales. Jackson creía firmemente en el “Destino Manifiesto”, un concepto que justificaba la expansión territorial estadounidense mediante la creencia de una misión para “civilizar” a otras poblaciones.
En este clima de tensión, se produjo la Guerra de Texas (1835-1836), impulsada en parte por el apoyo encubierto de Jackson a colonos norteamericanos que buscaban independizarse de México. A pesar de que el ejército mexicano contaba con mayores números, la debilidad institucional interna, la falta de cohesión y fallas de liderazgo, como las mostradas por Antonio López de Santa Anna, llevaron a una derrota que culminaría con la anexión de vastos territorios mexicanos.
La historia de la relación entre México y Estados Unidos está repleta de momentos complejos que requieren un análisis cuidadoso, particularmente en el contexto actual de tensión renovada. En la próxima entrega, se explorarán los eventos relacionados con McKinley y la Ley Smooth Hawley, cuyas implicaciones varían notablemente dada la situación interna de cada país en los respectivos periodos.
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