En el vibrante corazón de la Ciudad de México, se erige un testimonio monumental de la historia prehispánica: el Huei Teocalli, conocido como el Templo Mayor de Tenochtitlan. Este monumental sitio religioso, que alcanzó una impresionante altura de 45 metros, ha sido objeto de numerosas ampliaciones a lo largo de su existencia desde su construcción en el siglo XIV hasta su trágica destrucción dos siglos después, durante la Conquista española.
El legado de este templo se celebra en la nueva exposición gráfica titulada ¡Manos a la obra! Cómo construir una pirámide, que abrirá sus puertas el 1 de septiembre en la intersección de las calles Guatemala y Argentina, justo frente a la zona arqueológica y el Museo del Templo Mayor. Esta iniciativa, impulsada por la Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), tiene como objetivo educar al público sobre las impresionantes técnicas y materiales que hicieron posible la edificación del Templo Mayor, además de ofrecer una mirada a su historia.
La exhibición, comisariada por Michelle de Anda Rogel y Leonardo López Luján, se presenta de manera accesible para los visitantes. Atraviesa las etapas constructivas del templo, desde la fundación de Tenochtitlan en un islote del Lago de Texcoco, hasta sus siete ampliaciones y adelantos parciales. Utilizando una variedad de imágenes de códices, planos y cronologías, la muestra ilustra no solo la grandiosidad del templo, sino también su significancia para la cultura mexica, especialmente como centro de veneración a los dioses Huitzilopochtli y Tláloc.
Un aspecto fascinante de la construcción del Templo Mayor es el uso de distintos materiales. Basalto, andesita y tezontli fueron esenciales para su estructura, lo que además revela la destreza y el conocimiento avanzado de los mexicas en ingeniería. La exposición también incluye detalles sobre el transporte de estos materiales a través de la Cuenca de México, indicando la sofisticación de los medios de acarreo, que variaban desde canoas hasta el uso de mecapales.
Más allá de los aspectos materiales, la exhibición trata del intrincado sistema de medición que los mexicas desarrollaron, los vínculos de su arquitectura con la geometría del universo y las implicaciones calendáricas de cada aspecto del templo. Asimismo, revela cómo la pintura mural, con su paleta limitada de colores, brindaba vida a las estructuras, mientras que impresionantes esculturas en basalto, como las deidades Coyolxauhqui y Tlaltecuhtli, probablemente adornaban sus alrededores.
La exhibición fotográfica es también una parte fundamental del Proyecto Templo Mayor (PTM), iniciado en 1991 por el arqueólogo Leonardo López Luján. Esta instalación es la sexta de una serie que busca atraer a nuevos públicos al Museo del Templo Mayor, mostrando no solo los hallazgos más recientes, sino también celebrando la historia y la cultura de uno de los imperios más relevantes de Mesoamérica.
¡Manos a la obra!… promete ser una experiencia visual envolvente que invita a todos a explorar el rico pasado de Tenochtitlan y la impresionante obra que fue su Templo Mayor, un símbolo del poder y la creatividad de una civilización que, aunque ya no está, continúa fascinando al mundo contemporáneo.
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