La economía de México muestra una dinámica preocupante, transitando entre la atonía y el estancamiento, según el análisis del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) respecto a los indicadores adelantados de agosto.
En este contexto, el Indicador Manufacturero experimentó un leve ascenso de 0.3 puntos, alcanzando 45.6 unidades, aunque sigue anclado en una zona de contracción, marcando así su décimo séptimo mes consecutivo por debajo del punto de referencia de 50. Por su lado, el Indicador No Manufacturero incrementó ligeramente a 49.9 unidades, con un avance de 0.6 puntos, manteniéndose igualmente en una tendencia por debajo de la neutralidad económica.
El IMEF explica que la medición de estos indicadores varía de 0 a 100 puntos, donde el umbral de 50 señala la división entre la expansión y la contracción de la actividad económica. A pesar de una ligera mejora, se enfatiza que esta no es aún un signo de cambio direccional, lo que sugiere que la economía a largo plazo sigue viviendo un momento de debilidad.
Las estadísticas reflejan que ambos sectores continúan en niveles históricamente bajos. Si bien el sector servicios da muestras de un incipiente repunte, la industria manufacturera se encuentra atrapada en una trayectoria descendente, lo que plantea preocupaciones sobre la pujanza económica en el tercer trimestre.
En agosto de 2025, el Indicador IMEF Manufacturero mostró una leve mejora, incrementando de 45.3 a 45.6 puntos. No obstante, pese a este leve avance, sugiere una prolongada pérdida de dinamismo en la actividad manufacturera, evidenciada por el incremento de los componentes de producción (que alcanzó 46.5) y nuevos pedidos (43.6), aunque siguen revelando un descenso en el ritmo general.
En el ámbito de empleo, aunque se ha observado una recuperación leve, con un subíndice alcanzando 44.1 unidades, esta sigue estando en territorio contractivo, reflejando la falta de crecimiento robusto en el sector.
El indicador IMEF No Manufacturero se mantuvo en una zona de contracción con 49.5 unidades, apuntando a que cualquier mejora es aún precaria y no ha logrado consolidarse como una verdadera tendencia de recuperación. A pesar de estas cifras, la medición ajustada por tamaño de empresa logró una notable mejora de 1.2 puntos, ubicándose en 48.9 unidades, lo que sigue sin indicar una expansión significativa.
En términos de actividad económica, sorprendió al alza durante la primera mitad del año, con crecimientos de 0.27% y 0.64% en los primeros y segundos trimestres, respectivamente. Esto ha llevado a revisiones al alza de las expectativas de crecimiento para el año. De un pronóstico inicial de 0.1% por parte de la Encuesta Mensual de Expectativas del IMEF en mayo, se ajustó a 0.4% en agosto. El Banco de México también revisó su proyección, aumentando de un 0.1% a un 0.6%.
La situación actual refleja una economía que, aunque muestra señales de leve recuperación en algunos aspectos, sigue enfrentando retos significativos que podrían entorpecer su evolución hacia un crecimiento más sostenido y sólido. La atención se centrará en cómo evolucionarán estos indicadores en los próximos meses, cruciales para determinar el rumbo económico del país.
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