En una cumbre reciente celebrada en Tianjin, China, los líderes de China y Rusia unieron fuerzas para emitir críticas enérgicas hacia Estados Unidos y otras naciones occidentales. Durante este encuentro de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), el presidente Xi Jinping señalaba el “comportamiento intimidatorio” de ciertas potencias, un claro guiño hacia el país norteamericano en el contexto de crecientes tensiones globales.
Xi Jinping abogó enérgicamente por el multilateralismo y la defensa de instituciones internacionales como la ONU y la Organización Mundial de Comercio, rechazando lo que calificó de “mentalidad de Guerra Fría”. En el marco de la cumbre, y en presencia de figuras como el presidente ruso Vladimir Putin y el primer ministro de India, Narendra Modi, Xi destacó los logros alcanzados por el bloque OCS, que incluye a países como India, Pakistán, Irán y varios estados de Asia Central, representando casi la mitad de la población mundial y aproximadamente 23.5% del PIB global.
El líder chino enfatizó su deseo de construir un mundo multipolar más equilibrado, haciendo hincapié en la necesidad de una globalización económica que sea inclusiva. Como parte de esta visión, sugirió la creación de un nuevo banco de desarrollo para la OCS, que podría ser un paso crucial hacia el establecimiento de un sistema de pagos alternativo capaz de eludir el dominio del dólar estadounidense.
Por su parte, Putin utilizó la cumbre para defender la postura de Rusia en el conflicto con Ucrania, responsabilizando a Occidente por las tensiones derivadas. Afirmó que la crisis actual no es resultado de una agresión rusa, sino de un golpe de Estado en Ucrania apoyado por potencias occidentales, además de criticar los intentos de integrar a Ucrania en la OTAN.
La cumbre también abrió la puerta a una cooperación más estrecha en el ámbito de inteligencia artificial, así como la participación de los países de la OCS en proyectos como la estación de investigación lunar china. En un giro notable, Modi y Xi coincidieron en que sus respectivos países son aliados en desarrollo, lo que subraya una evolución en sus relaciones tras varios años de tensiones.
El evento subraya un cambio significativo en la dinámica global, donde la OCS se presenta como un contrapeso a instituciones tradicionales como la OTAN. La cumbre, marcada por un espíritu de colaboración, señala un intento concertado por parte de sus miembros para redefinir un orden mundial que responda a sus intereses y necesidades, en un contexto de creciente rivalidad con occidente.
Esta información fue publicada originalmente el 1 de septiembre de 2025, y sigue siendo pertinentemente relevante en el análisis de las relaciones internacionales en un mundo en constante cambio.
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