A pesar de la belleza natural que ofrecen los parques eco turísticos cercanos al volcán Popocatépetl, la actividad de esta imponente montaña ha suscitado preocupaciones serias sobre la seguridad de los montañistas. Desde septiembre de 2022, el comportamiento del volcán ha llevado a la instalación de un perímetro de seguridad de 12 kilómetros, un hecho que afecta directamente a quienes practican montañismo en la región.
Hugo Delgado Granados, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM y estudioso del Popocatépetl desde 1983, advierte que los deportistas deberían considerar nuevas alternativas para sus actividades al aire libre. “La incertidumbre sobre el futuro de las erupciones actuales no justifica arriesgarse”, asegura Delgado, destacando que la seguridad debe prevalecer sobre el deseo de alcanzar la cumbre.
Asimismo, voces autorizadas como las de José Manuel Casanova Becerra y Lorenzo Ortiz Armas, expertos en montañismo de la UNAM, han emitido alertas sobre la posibilidad de fraudes. Existen personas que organizan expediciones ilegales al volcán, potenciando el riesgo de accidentes y poniendo en peligro la vida de aquellos que se aventuran sin la debida preparación. Casanova enfatiza que, aunque los montañistas lamentan no poder explorar Popocatépetl, es imperativo priorizar la vida y no sucumbir a la tentación de escalar un volcán en situación de riesgo.
Un evento significativo ocurrió cuando, en marzo, tres individuos violaron el perímetro de seguridad del volcán, grabando momentos dentro del cráter con lava visible. Este acto imprudente llevó a un hombre a festejar con gritos de alegría; sin embargo, refleja un desconocimiento alarmante de los peligros que eso conlleva.
El peligro del montañismo en la región se manifiesta también en episodios trágicos. En julio, un menor, identificado como Paolo N., de 14 años, perdió la vida en el volcán Iztaccíhuatl al ascender sin el equipo adecuado y ropa térmica, lo que resultó en un caso de hipotermia. El adolescente, que había compartido su situación crítica en redes sociales, se encontraba a más de 4,700 metros de altura sin el respaldo necesario, subrayando los riesgos que implica la práctica inadecuada de este deporte.
Iztaccíhuatl, conocido como “La Mujer Dormida”, se erige a 5,215 metros y es uno de los destinos preferidos por los excursionistas, muchos de los cuales se aventuran desde Amecameca. La triste noticia del fallecimiento de Paolo N. ha servido como recordatorio de la importancia de la preparación y el respeto a las condiciones naturales, una lección que debería resonar entre todos los aficionados al montañismo.
Dado este contexto, es esencial que los entusiastas del montañismo mantengan un enfoque prudente y responsable respecto a la seguridad en sus aventuras al aire libre, no solo evitando zonas de riesgo, sino también asegurándose de estar adecuadamente equipados para enfrentar los retos que presentan estas magníficas montañas.
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