Los ríos Sutlej, Beas y Ravi han experimentado un desbordamiento que ha llevado a inundaciones devastadoras, arrasando vastas áreas y cobrando la vida de decenas de personas. Más de 350.000 habitantes se han visto afectados por esta calamidad, según reportes recientes.
Las infraestructuras de transporte, incluyendo líneas ferroviarias y carreteras, han sufrido interrupciones significativas. Las escuelas han cerrado sus puertas y las vidas de los agricultores locales se han visto alteradas, con campos de arroz arruinados y viviendas dañadas. Las pérdidas son tan profundas que los productores advierten que la recuperación podría tardar años.
Los esfuerzos de rescate han comenzado, coordinados por equipos de emergencia y respaldados por el Ejército, que están evacuando a los residentes de las zonas afectadas y estableciendo campamentos de socorro para quienes han sido desplazados.
El estado del Punyab ha visto un aumento del 70% en las lluvias en agosto, un ciclo de precipitaciones que también ha golpeado otras regiones, como Jammu, Himachal Pradesh, Uttarakhand y Cachemira controlada por India. En esa última región, al menos 125 víctimas fatales y numerosas personas heridas han sido reportadas debido a los desastres vinculados a las inundaciones en el mes anterior.
Este dramático escenario pone de relieve la fragilidad de las comunidades afectadas y la urgente necesidad de atención humanitaria en un momento en que el clima parece volverse más impredecible. La información presentada corresponde a la fecha de publicación original (2025-09-03 08:36:00) y refleja la gravedad de la situación en la región.
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