En los últimos días, se ha suscitado un interesante debate en torno al nuevo entendimiento en materia de seguridad entre Estados Unidos y México. Las autoridades de ambos países han anunciado la creación de un grupo de alto nivel, pero especialistas han señalado que este planteamiento muestra importantes limitaciones, como la falta de cooperación real y la ausencia de reglas claras.
El narcotráfico, como fenómeno transnacional, requiere respuestas conjuntas y colaborativas, según enfatiza Jorelvy Calixto, especialista en seguridad. Según ella, el enfoque actual se limita al mero intercambio de información e inteligencia, un método que podría poner en jaque las posibilidades de éxito del programa.
Un caso reciente que pone en evidencia las deficiencias de la cooperación binacional es la anunciada “Operación Portero” de la DEA, desmentida de inmediato desde la administración de Claudia Sheinbaum. Estas discrepancias plantean interrogantes sobre el verdadero grado de comunicación y acuerdos entre los dos países.
El especialista añade que abordar problemas aislados como el tráfico de armas o el robo de hidrocarburos no redundará en avances significativos. Es urgente la implementación de estrategias bilaterales robustas para lidiar con estos desafíos.
Otro elemento relevante en este contexto es la relación futura entre ambos países bajo el marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), cuya renegociación está prevista para junio de 2026. Calixto advierte que las presiones desde Washington podrían aumentar, utilizando como palanca la discusión sobre migración y seguridad para obtener resultados tangibles.
Erubiel Tirado, coordinador del Programa de Seguridad Nacional y Democracia de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, critica la ambigüedad del discurso oficial, que, aunque resalta el respeto a la soberanía nacional, omite detalles cruciales sobre el funcionamiento del grupo binacional. Preguntas fascinantes surgen: ¿tendrá este grupo un marco legal claro? ¿Operará con discrecionalidad sin controles adecuados?
La dinámica de presión ejercida por Estados Unidos sobre México es vista como un posible escenario de amenazas económicas o políticas, lo que resalta la necesidad de contar con un marco normativo sólido y transparente. Según Tirado, la cooperación debe formalizarse por escrito y hacerse pública para fomentar la eficiencia y legitimidad de las acciones emprendidas y evitar caer en acuerdos que frustren la efectividad deseada.
Por último, el académico enfatiza que los resultados serán auténticos solo si se atacan las redes de complicidad política y empresarial que sostienen al crimen organizado. En este sentido, la lucha conjunta entre ambos países requiere no solo un enfoque en los síntomas del problema, sino también en las raíces más profundas que lo alimentan.
La situación es compleja y, a medida que las conversaciones continúan, se vuelve crucial observar cómo se desarrollan estos esfuerzos y qué implicaciones tendrán para ambos países en el futuro. La información aquí presentada corresponde al contexto del 2025-09-04.
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