La Unión Europea no afloja y sigue exigiendo a Londres el cumplimiento de las disposiciones sobre Irlanda del Norte contempladas en el Acuerdo de Retirada. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, sostuvo que “la UE está decidida a hacer que el protocolo de Irlanda funcione”. La alemana transmitirá al primer ministro británico, Boris Johnson, durante la cumbre del G-7 de Cornualles (Reino Unido) que está dispuesta a mostrar “flexibilidad” para la ejecución de esos acuerdos, siempre que se garantice su aplicación.
Johnson justifica esas actuaciones en las exigencias del unionismo norirlandés y la violencia callejera desatada en la provincia británica. A la UE esas explicaciones no le valen. “Pacta sunt servanda [los acuerdos deben cumplirse]”, insistió la alemana, que remarcó que la UE está dispuesta a “hacerlo todo para mantener la paz y la estabilidad” en la zona. Al contrario que Johnson, sin embargo, los Veintisiete creen que la única manera de preservar los acuerdos del Viernes Santo es evitar una frontera dura en la isla. Y la única opción que ambas partes validaron hace apenas seis meses fue desplazarla hacia el mar de Irlanda.
La posición de Bruselas en el conflicto con el Reino Unido por Irlanda del Norte ha recibido un espaldarazo por parte de la Administración de Joe Biden, que ha culpado al Reino Unido de estar “inflamando la tensión” con Irlanda y con la UE. El bloque comunitario sigue haciendo un mal balance de los primeros meses del divorcio. Von der Leyen recordó que hasta ahora ha habido incumplimientos y “medidas unilaterales” en la aplicación de ese protocolo. De hecho, la reunión celebrada el pasado miércoles en Londres entre ambas partes acabó sin ningún avance.
A pesar de que el Reino Unido salió de la UE de forma definitiva el pasado 1 de enero, el protocolo sobre Irlanda del Norte que acompaña al Acuerdo de Retirada fija que esa zona sigue siendo parte del Mercado Único europeo. En la práctica, eso supone que en lugar de haber una frontera dura que parta la isla, los controles deben establecerse en los puertos de la provincia británica. Sin embargo, Johnson ha decidido ir posponiendo de forma unilateral esa vigilancia, lo cual llevó a Bruselas a poner en marcha un procedimiento sancionador que puede acabar ante la justicia europea.
Von der Leyen, Johnson y el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, aprovecharán los márgenes de la cumbre del G-7, que arranca este viernes, para tratar de limar diferencias sobre esa disputa. La presidenta del Ejecutivo comunitario volvió a abrirse a ser flexible con el Reino Unido. Sin embargo, siempre dentro de los términos del protocolo, que hasta ahora Johnson no ha dudado en rebasar. “Hemos mostrado flexibilidad y mostraremos flexibilidad. Pero el protocolo y el acuerdo de retirada deben ser implementados por completo”, agregó Von der Leyen.



