En un giro significativo en la dinámica del grupo parlamentario de Morena en la Cámara de Diputados, se ha alcanzado un acuerdo que permite a Gabriela Jiménez continuar como vicecoordinadora, mientras que Dolores Padierna asumirá una nueva tercera vicecoordinación creada para ella. Este desarrollo culmina semanas de tensiones y especulaciones respecto a la dirección de la bancada, mostrando la habilidad de Ricardo Monreal para mantener su influencia.
Las discusiones en el seno de Morena han sido intensas, marcadas por los escándalos que han rodeado a Monreal y las controversias relacionadas con Jiménez, quien había expresado su intención de formar un nuevo partido, denominado “Que Siga la Democracia”. Este escenario originó rumores sobre la posible salida de la diputada por la Ciudad de México, pero finalmente ha logrado aferrarse a su puesto.
El nuevo acuerdo no solo garantiza la permanencia de Jiménez, sino que también crea un nuevo espacio dentro de la estructura del partido para Padierna, quien inicialmente había buscado un lugar en la mesa directiva, pero fue desplazada por los acuerdos de Monreal a favor de Sergio Gutiérrez Luna. Este movimiento sugiere una estrategia de la bancada guinda para suavizar tensiones internas y fortalecer la unidad.
Durante la reunión interna del grupo parlamentario, se decidió mantener un enfoque de unidad y colaboración, lo que llevó a la creación de un nuevo puesto en la jerarquía. Monreal seguirá al frente, seguido por Alfonso Ramírez Cuéllar, Jiménez y ahora Padierna, con el objetivo de que cada uno desempeñe tareas específicas que, aunque aún están por definirse, buscan evitar confrontaciones y promover un ambiente de compañerismo.
En declaraciones posteriores, Gabriela Jiménez enfatizó que “en Morena no hay confrontación ni imposiciones”, resaltando la capacidad del partido para construir acuerdos en un ambiente de pluralidad y madurez. También destacó la importancia del nuevo rol de Padierna, subrayando la creciente participación de mujeres en los espacios de decisión dentro de la fracción parlamentaria.
A medida que el oficialismo avanza rumbo a la nueva legislatura, las divisiones persistirán entre las facciones leales a Monreal y los sectores conocidos como “Los Puros”, donde se agrupan Padierna y Ramírez Cuéllar. Esta rivalidad, que ha estado presente durante varios meses, se acentuará con la reciente reestructuración de funciones dentro de San Lázaro.
Este acuerdo es un indicio de cómo la política interna de Morena continúa evolucionando, con figuras clave intentando mantener su relevancia y poder en un panorama que sigue siendo complejo y competitivo.
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