En los últimos tiempos, es evidente que los viajes de funcionarios gubernamentales están cambiando la forma en que los políticos tradicionales comunican mensajes diplomáticos a través de las redes sociales. Este fenómeno se hizo palpable cuando la administración Trump se asoció con el gobierno de Nayib Bukele en primavera, enviando migrantes detenidos en Estados Unidos al megacárcel de El Salvador, el Centro de Confinamiento por Terrorismo (CECOT). Funcionarios del gobierno viajaran a esta prisión, y las imágenes de sus visitas fueron ampliamente difundidas en línea. En una de estas ocasiones, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, se posicionó frente a un grupo de prisioneros, advirtiendo a los inmigrantes que el CECOT podría ser “una de las consecuencias” de ser atrapados ingresando ilegalmente a Estados Unidos.
Sin embargo, esta estrategia no se limita a figuras políticas tradicionales. En julio, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, participó en el popular podcast de YouTube, Full Send, creado por un grupo de influencers conocido como Nelk Boys. Este encuentro le proporcionó a Netanyahu una nueva audiencia, compuesta mayormente por jóvenes que rara vez consumen noticias tradicionales. Este enfoque busca alcanzar a un demográfico clave, ya que se atribuye a esta audiencia haber ayudado a Trump a ganar las elecciones de 2024. La iniciativa fue propuesta por el equipo de Netanyahu, según John Shahidi, quien administra la marca Nelk.
El podcast tuvo su parte de críticas, mostrando cómo estas colaboraciones pueden tener repercusiones negativas para los creadores de contenido. Los clips de la entrevista generaron reacciones adversas tanto de la derecha como de la izquierda; muchos acusaron al grupo Nelk de trivializar la guerra de Israel en Gaza y de ofrecer una plataforma a Netanyahu para difundir propaganda. Un usuario de YouTube expresó su descontento al señalar la insensibilidad de preguntar a Netanyahu sobre su preferencia entre Burguer King y McDonald’s mientras hay personas sufriendo por la crisis humanitaria.
Para los gobiernos extranjeros que buscan la aprobación de la base MAGA, reunirse con creadores de contenido significa obtener no solo una plataforma única, sino también una visión sobre los votantes estadounidenses. En palabras de CJ Pearson, un creador alineado con MAGA, “si deseas entender a MAGA, tienes que comprender el ecosistema en línea que alimenta nuestro movimiento”. Este enfoque proporciona una ventaja adicional; a menudo, las colaboraciones con influencers pueden eludir las regulaciones de redes sociales y las leyes de cabildeo existentes, permitiendo operar en un espacio menos supervisado.
Samuel Woolley, un profesor de la Universidad de Pittsburgh que estudia la propaganda digital, señala que el panorama de los influencers políticos es complicado, ya que la extensión de su relación con distintos grupos de interés puede ser poco clara. Se encuentran en una zona liminal, siendo al mismo tiempo voceros de campañas y actores independientes.
Este auge en el uso de influencers para la diplomacia representa un cambio significativo, donde individuos con millones de seguidores pueden amplificar mensajes de política exterior en nombre de gobiernos extranjeros. Esto sucede sin las restricciones de reglas y supervisiones tradicionales.
Con estos aspectos en mente, la conexión entre influencers y gobiernos foráneos se revela como una herramienta valiosa, brindando a las organizaciones políticas la oportunidad de ejecutar sus estrategias de forma más informal y menos registrable. Este fenómeno resalta las nuevas dinámicas de la información y la influencia en la esfera política global.
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