La Asamblea General de la ONU se prepara para una votación crucial que podría marcar un giro en la dinámica del conflicto israelí-palestino. Este viernes se discutirá la “Declaración de Nueva York”, cuyo objetivo es impulsar la solución de dos Estados para Israel y Palestina, al tiempo que se excluye explícitamente a Hamás de este proceso.
Esta iniciativa, impulsada por Francia y Arabia Saudita, surge en un contexto marcado por las tensiones que estallaron con los ataques del grupo islamista palestino a territorio israelí el pasado 7 de octubre de 2023. Desde entonces, Israel ha criticado de manera constante la falta de condenas por parte de las Naciones Unidas ante estos acontecimientos. Sin embargo, el texto de la declaración es claro en sus términos: condena los ataques de Hamás y exige la liberación de todos los rehenes en su poder en Gaza.
La “Declaración de Nueva York” no solo busca condenar la violencia de Hamás. También pone énfasis en la necesidad de que este grupo cese su control sobre la Franja de Gaza y entregue sus armas a la Autoridad Palestina, todo esto con el apoyo de la comunidad internacional para avanzar hacia la creación de un Estado palestino soberano e independiente. Este documento cuenta con el respaldo de la Liga Árabe y fue firmado por 17 Estados miembros de la ONU durante una conferencia previa sobre la solución de dos Estados.
La votación anticipa una cumbre de la ONU que se llevará a cabo entre el 22 y 29 de septiembre, co-presidida por Riad y París. En esta cumbre, el presidente francés, Emmanuel Macron, ha manifestado su intención de reconocer formalmente al Estado palestino. Este reconocimiento por parte de varios países está siendo visto como una estrategia para presionar a Israel a poner fin a la violencia en Gaza, que se ha intensificado desde los ataques de octubre.
El respaldo a la declaración es considerado un avance significativo. Expertos como Richard Gowan del International Crisis Group señalan que permite a los estados que apoyan a los palestinos desmentir acusaciones de complicidad con Hamás, proporcionando así un “escudo” contra las críticas israelíes.
En este sentido, la declaración también subraya la importancia de un alto el fuego y plantea el despliegue de una misión internacional temporal en Gaza, encargada de proteger a la población y fortalecer las capacidades del futuro Estado palestino, garantizando así la seguridad tanto para Palestina como para Israel.
A pesar de este movimiento, los temores sobre la viabilidad de un Estado palestino se intensifican. A medida que la anexión de territorios en Cisjordania sigue en marcha y el conflicto en Gaza continúa, voces como la del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, reiteran que no habrá un estado palestino, mientras que los Estados Unidos han negado la visa al presidente palestino, Mahmud Abás, para asistir a la mencionada cumbre.
Este momento histórico, marcado por la búsqueda de soluciones ante un conflicto persistente y devastador, refleja la complejidad y profundidad de las tensiones en la región. En un mundo donde aproximadamente tres cuartas partes de los 193 Estados miembros de la ONU reconocen a Palestina, la esperanza de un futuro pacífico y soberano se enfrenta a desafíos monumentales.
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