Los colores de la patria vibran intensamente en la Ruta del Río Grande, en la región de La Cañada oaxaqueña. Enclavado entre montañas y bordeado por una de las corrientes del Papaloapan, Cuicatlán, conocida como ‘Tierra del canto’, ha sido el escenario de la 1ª Feria Cultural de la Ruta del Río Grande. Este evento reunió, hace unos días, a artesanos, músicos, bailarines, cocineras tradicionales, y una variedad de emprendedores, en una celebración vibrante de cultura y tradición.
La festividad, que recibió al pueblo con el saludo en la lengua Ñuu Savi del presidente municipal Juan Hernández Cruz, destacó una riqueza gastronómica única, con platillos como el mole de chilhuacle, endémico de la región, y deliciosas creaciones como el tepache, el ‘Chile caldo’ y tamales de coloradito y amarillito. Artesanos expertos en mezcal, alfarería y tejido se sumaron a la fiesta, que contempló un sinfín de sabores, colores y aromas.
Este evento, celebrado en Cuicatlán, es considerado un modelo de salvaguardia del patrimonio cultural, como lo mencionó la doctora Nelly Robles García, investigadora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). La feria fue impulsada por múltiples instituciones, entre ellas la Embajada de Estados Unidos en México y varias fundaciones dedicadas a la preservación del patrimonio cultural. La doctora Robles destacó cómo la Ruta del Río Grande, un elemento vital en la historia y cultura de la región, abre nuevas posibilidades para un desarrollo sostenible y respetuoso con el pasado y el medio ambiente.
El Valle de Tehuacán–Cuicatlán, reconocido como Patrimonio Mundial por la UNESCO, con casi 500,000 hectáreas, alberga una vasta diversidad biológica que se encuentra entre las más ricas en el mundo. Aquí, se han encontrado vestigios de una de las cunas de la civilización, donde se registraron hallazgos arqueológicos de domesticación de plantas, incluyendo maíz, frijol y calabaza. Este entorno notoriamente diverso también es hogar de culturas originarias que han interactuado con el medio ambiente durante siglos.
Entre las actividades, los asistentes disfrutaron de la música de la Banda Infantil y Juvenil Dkaya Ytivi y la Marimba del Estado de Oaxaca, junto con la presentación del ballet folclórico local, creando un ambiente festivo que invitó a todos a vivir la cultura cuicateca. Un momento memorable fue el discurso de Dariel Santiago Carrasco Cruz, un niño de la comunidad, quien destacó la importancia de preservar la Cueva de las Manitas y cómo la Ruta del Río Grande simboliza no solo un camino físico, sino también una travesía por la memoria y la tradición.
El estreno del documental “La Ruta del Río Grande” también fue parte de la celebración, un trabajo que busca mostrar la historia real del entorno, con un enfoque en las comunidades locales. Con planes como la inauguración de un Centro de Interpretación y Atención a Visitantes en Santiago Dominguillo, se apunta a fortalecer la identidad cultural y la conexión con el territorio, fomentando el turismo sostenible.
Este evento no solo celebra la diversidad cultural y biológica, sino que también lanza un llamado a la acción por el respeto y la conservación de las raíces que dan vida a esta región rica en historia y tradiciones. La 1ª Feria Cultural de la Ruta del Río Grande revela así una oportunidad para revalorizar y compartir las historias que dan forma a la identidad de sus pueblos.
La información presentada aquí se corresponde con datos disponibles hasta el 14 de septiembre de 2025.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


