Cuando la mayoría de los jóvenes deciden rebelarse contra sus familias, suelen optar por caminos menos convencionales, como dedicarse al esquí, formar una banda o asistir a una escuela de arte. Sin embargo, Shen Ming Lee tomó una decisión diferente: fundar una empresa.
Lee creció en la tradicional industria del aceite de palma, un negocio familiar que se encuentra entre los principales productores de este cultivo. Reconoce haber tenido sentimientos de vergüenza hacia esta actividad. El aceite de palma ha dominado el mercado de aceites vegetales, utilizado en todo, desde alimentos y cosméticos hasta productos farmacéuticos y biocombustibles. No obstante, su expansión ha traído consigo una deforestación masiva en regiones tropicales, particularmente en el sudeste asiático.
La chispa que encendió la creación de su startup, Terra Oleo, surgió en 2022 cuando conoció a Boon Uranukul, su cofundador, quien en ese momento era un candidato a doctorado en el MIT y había desarrollado microbios capaces de producir componentes plásticos a partir de desechos agrícolas. Esta colaboración permitió a Lee fusionar su deseo de colaborar con la herencia familiar y sus valores como representante de la generación Z enfocada en la sostenibilidad.
Terra Oleo, con sede en Singapur, ha estado operando en la sombra durante casi dos años para desarrollar microbios que conviertan desechos agrícolas en diversos aceites. La empresa ha recaudado 3.1 millones de dólares de ADB Ventures, Better Bite Ventures, Elev8.vc y otros inversores, incluyendo un importante socio estratégico de la industria del aceite de palma. Lee y Uranukul son parte de la cohorte de los Breakthrough Energy Fellows de 2025, un programa que impulsa innovaciones sostenibles.
A medida que exploraron las potencialidades del aceite de palma, decidieron centrarse en productos de mayor valor, como la manteca de cacao y aceites especiales para las industrias cosmética y farmacéutica, evitando las dificultades de comercializar el aceite de palma crudo, generalmente considerado un producto de bajo margen.
Para elaborar estos aceites, seleccionaron tres especies de levaduras por su capacidad para producir ciertos aceites a partir de residuos orgánicos. Además, implementaron ingeniería genética para optimizar sus habilidades de producción. Actualmente, Terra Oleo se encuentra en una fase de laboratorio, produciendo gramos de aceite a la vez, pero planea aprovechar su financiamiento para escalar a producción de kilogramos.
Desde ya, la startup puede producir aceites para las industria cosmética y farmacéutica a costes significativamente inferiores a los precios de mercado, gracias a la eficacia de sus microbios, que generan el químico deseado sin necesidad de costosos procesos de refinación.
Con márgenes de hasta el 80% en algunos productos oleoquímicos especializados, la empresa supone un avance frente a la industria convencional. Sin embargo, reemplazar cantidades significativas de aceite de palma no será una tarea sencilla; se estima que la producción mundial alcanzó casi 79 millones de toneladas métricas en la última temporada, según datos del USDA, aunque el crecimiento del mercado se ha estancado en los últimos seis años.
Para Lee, esta situación representa una oportunidad para demostrar a los productores actuales de aceite de palma que existe un camino alternativo. Ella enfatiza que la transición no se producirá de manera inmediata, dada la omnipresencia y versatilidad del aceite de palma, y prevé un proceso gradual que promueva una mezcla diversificada de producción en el sector.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


