La memoria cultural de un país encuentra siempre rivales y aliados. En el homenaje celebrado durante la 36 edición de la Feria Internacional del Libro de Antropología e Historia (Filah), resaltó la figura de Huemanzin Rodríguez, un periodista cultural cuya dedicación a expandir el conocimiento y crear espacios de reflexión es digno de recordarse. La ceremonia tuvo lugar en el emblemático Museo Nacional de Antropología, donde colegas y amigos unieron sus voces para honrar a un profesional cuyo legado perdura.
José Gordon, ensayista y divulgador de ciencias, subrayó la pasión de Rodríguez por la cultura, el teatro y la literatura. Recordó su paso por Canal 22 y la premisa con la que se formó: “El reto de un periodista cultural es hacer hablar a un pintor, callar a un escritor y resumir a Carlos Monsiváis”. Esta premisa, con su inconfundible sentido del humor, reflejó la búsqueda de nuevas narrativas en el periodismo cultural, instaurando una manera distinta de abordar el arte y el pensamiento crítico.
Un principio fundamental que guía su trabajo se encuentra en una frase del periodista polaco Ryszard Kapuściński: “Los cínicos no sirven para este oficio”. Esta convicción habla de un compromiso profundo con la sociedad, un ejercicio que Gordon elogia como un vínculo indispensable entre el periodismo, el arte y la ciencia, que abre caminos hacia la empatía y el entendimiento.
Marcos Daniel Aguilar, escritor y profesor en la Universidad Nacional Autónoma de México, describió la esencia de Huemanzin como un faro de conocimiento que iluminaba el camino hacia una apreciación más profunda de la vida. Su capacidad para moverse entre diferentes culturas—de autores rusos a géneros musicales—y su talento para compartir lo aprendido con aquellos más jóvenes lo llevaron a ganarse el respeto de sus colegas. Aguilar también rememoró los “apretones disfrazados de abrazos” de Huemanzin, momentos que servían no solo para conectar, sino para anclarse en el presente y disfrutar de la vida sin distracciones.
Peter Krieger, un amigo y historiador del arte, destacó su amabilidad combinada con una exigencia insaciable, considerándolas un factor determinante en las entrevistas que realizó, convirtiéndolas más en diálogos enriquecedores que en meros ejercicios periodísticos. Durante el homenaje, un diploma y una estatuilla fueron entregados a su pareja, Ane Rosnes, en medio de una ovación que resuena con la fuerza de su legado.
Huemanzin Rodríguez comenzó su andadura en el periodismo a muy temprana edad, conduciendo el programa “Pequeños viajeros” para Imevisión. A lo largo de su carrera, se integró a Canal 22 en sus años universitarios, donde realizó reportajes en distintos rincones del mundo, desde Alemania hasta el archipiélago de Svalbard, al norte de Noruega. Colaboró en libros significativos del ámbito cultural y, entre 2016 y 2021, co-condujo el programa “Semanario N22” junto a la periodista Irma Gallo, mostrando una trayectoria rica y diversa.
Lamentablemente, Rodríguez falleció a los 51 años en Rygge, Noruega, lugar donde había residido durante años. Su legado en la cultura y el periodismo cultural sigue resonando, no solo en quienes tuvieron el privilegio de conocerlo, sino también en cada espacio que ayudó a crear y en cada vida que tocó.
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