Imágenes impactantes de un repartidor atrapado en una persecución por parte de agentes federales en Chicago han captado la atención del país. El video se ha convertido en un símbolo de la creciente ansiedad que sienten los trabajadores de entrega frente a las medidas de deportación de la administración Trump.
El video viral ha impulsado críticas hacia la máquina de deportación del presidente Donald Trump, que ha extendido su alcance a diversas ciudades de EE. UU., atrapando incluso a ciudadanos en el proceso. Para Mike Peregudov, cofundador del servicio de suscripción de e-bikes Whizz, esta imagen representa el miedo palpable que sus trabajadores han compartido durante semanas en Chicago.
La amenaza de ser arrestados por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) o por otras agencias ha dejado huellas en las métricas de Whizz. Peregudov comentó que el crecimiento de su flota en Chicago no solo se ha detenido, sino que la situación se ha vuelto “considerablemente más difícil” para sus trabajadores de entrega desde su lanzamiento en la ciudad hace apenas unos meses.
A pesar de que la empresa había crecido rápidamente durante el verano, pasando de no tener bicicletas en marcha en marzo a aproximadamente 300 para finales de julio, las amenazas de despliegue de la Guardia Nacional por parte de Trump han cambiado drásticamente la dinámica del negocio. Desde entonces, la firma ha visto una reducción del 8% en su actividad.
“Los trabajadores están aterrados”, señala Peregudov, quien recuerda los momentos en que algunos de sus clientes regresaron bicicletas a la oficina en Chicago, por el miedo que generaron las redadas. Aunque Whizz no emplea a estos trabajadores, únicamente alquila bicicletas eléctricas a personas con identificación, un número de seguro social y una tarjeta de crédito.
La amenaza de redadas de inmigración ha extendido el miedo entre todos los trabajadores, tanto documentados como indocumentados, lo que se traduce en un temor compartido. “Cuando se lleva a cabo una redada, pueden detener a alguien por dos semanas”, explica Peregudov. Si bien eventualmente se les libera, el impacto en sus vidas y trabajos ya está hecho.
Las redadas no solo están limitadas a Chicago, sino que también ocurren en otras ciudades donde opera Whizz, como Nueva York, San Francisco y Filadelfia. Sin embargo, estas localidades aún no han experimentado los despliegues más agresivos del gobierno, lo que ayuda a mantener un poco más de calma.
En Washington D.C., a pesar de similar contexto, la operación de Whizz ha resultado ser más exitosa, en gran parte debido a que las autoridades parecen centrarse en los repartidores que utilizan mopeds de gasolina sin licencia, lo que atrae a más trabajadores hacia las e-bikes menos reguladas de la compañía.
Peregudov, quien llegó a Estados Unidos con una visa de talento, opta por no hacer comentarios detallados sobre las políticas de la administración. “Para mí fue mucho más sencillo llegar aquí”, puntualiza, cediendo el protagonismo a las experiencias de aquellos repartidores que luchan día a día en este frágil ecosistema laboral.
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