Con la llegada de octubre, un aroma característico de pan de muerto, cempasúchil y café de olla envuelve el ambiente. Este mes es sinónimo de tradiciones mexicanas, en especial del Día de Muertos, cuando las familias se reúnen para honrar a sus seres queridos. Un elemento fundamental durante esta celebración es la ofrenda, que debe estar adornada con la mayor devoción y cuidado, sin causar un impacto significativo en la economía del hogar.
Este 2025, se presenta una alternativa creativa y económica: un mole falso diseñado especialmente para embellecer el altar y al mismo tiempo ser reutilizable, lo que contribuye a reducir el desperdicio. Este mole se elabora con ingredientes simples y accesibles.
Receta para el Mole Falso
Ingredientes:
- 1 cucharada de maicena
- 1 cucharada de café soluble
- Agua al gusto
Preparación:
En un recipiente, mezcla la maicena con el café soluble, añadiendo agua poco a poco. Remueve hasta obtener una pasta espesa de un color marrón. Si buscas un tono más oscuro, simplemente incorpora más café; para una consistencia más firme, añade más maicena. La mezcla deberá endurecerse para poder ser utilizada. Es recomendable agregar unas gotas adicionales de agua para evitar que se adhiera al molde.
Una vez que la mezcla esté lista, colócala en una cazuelita de barro, lo que le dará un aire auténtico y tradicional. Para adornar, se pueden añadir figuras de pollo de plástico o incluso crear tus propias piezas con fomi moldeable, finalizando con un toque de ajonjolí.
Lo interesante de este mole falso es que puede ser utilizado año tras año, permitiendo que el altar luzca impecable sin la necesidad de gastar en ingredientes que no se consumen.
El Significado de la Comida en la Ofrenda
El significado de la comida en las ofrendas va más allá de lo simbólico. En muchas familias mexicanas, existe la tradición de consumir los alimentos dispuestos en el altar. Esta práctica se basa en la cosmovisión prehispánica, que establece que las almas de los difuntos visitan el altar y “toman la esencia” de los alimentos.
Después del 2 de noviembre, los vivos comparten esos platillos como un acto de unión con quienes han partido, dado que esta comida no pierde su valor nutricional, sino que se transforma en un vínculo espiritual entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Sentarse a la mesa para disfrutar de tamales, pan de muerto o el mole que adornó la ofrenda es considerado un honor y parte de la celebración de la memoria.
Así, el mes de octubre no solo se convierte en un momento de reflexión y recuerdo, sino también en una oportunidad para reforzar la conexión entre generaciones, revitalizando la cultura y tradición mexicana.
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