El Kremlin ha dado un paso significativo al proporcionar a Vladimir Putin la autoridad para enviar hasta dos millones de reservistas a combatir en el extranjero. El 13 de octubre de 2025, el Ministerio de Defensa ruso aprobó un proyecto de ley que permite a los miembros de la reserva realizar “tareas defensivas” durante conflictos armados y operaciones antiterroristas, incluso fuera del territorio ruso. Esta legislación elimina restricciones previas sobre el uso de reservistas, facilitando su despliegue en la invasión de Ucrania y otras posibles intervenciones militares.
La reforma representa un cambio en la estrategia militar de Rusia, que busca elevar su capacidad bélica, preparando a la sociedad para un futuro en estado de guerra. La nueva ley da al presidente la facultad de convocar reservistas a un entrenamiento especial de hasta dos meses, aumentando la disponibilidad de tropas sin necesidad de una movilización general.
Desde la movilización parcial de 2022, el Gobierno ruso ha ajustado sus procedimientos para reclutar soldados. Durante la primera mitad de 2025, los anuncios de convocatoria en redes sociales aumentaron en más del 40%, sugiriendo una intensificación de los esfuerzos para llenar las filas del ejército. Sin embargo, el Kremlin ha sostenido que no habrá una movilización universal.
Analistas han señalado que la nueva disposición brinda al Kremlin mayor flexibilidad para aumentar sus efectivos, especialmente en un entorno donde las movilizaciones pueden ser políticamente delicadas. Grigory Sverdlin, fundador de la organización Idite Lesom, subraya que esta legislación está destinada a facilitar futuros despliegues mientras las dinámicas actuales pueden no requerir una movilización inmediata.
La nota explicativa de la ley detalla que los reservistas podrán ser desplegados en tiempos de paz, y el vicepresidente del Comité de Defensa de la Duma, Aleksei Zhuravlyov, ha afirmado que se podría convocar a hasta dos millones de personas. Este cambio normativo está alineado con la percepción de que Rusia se prepara para conflictos más allá de Ucrania, con Europa como un posible objetivo.
Mientras se intensifica el reclutamiento, las últimas cifras sugieren que las bajas rusas podrían ser aún mayores que las estimaciones previas. Un informe del programa ucraniano “Quiero vivir” indica que las fuerzas rusas han sufrido 86,744 muertes, además de 158,529 hospitalizados. La discusión en torno a este aumento de bajas ha motivado la necesidad imperiosa de incrementar los efectivos, con un sistema de reclutamiento que se ha reformado para operar continuamente, facilitando la movilización de ciudadanos a lo largo del año.
Ahora, los reservistas recibirán notificaciones de reclutamiento a través de mensajes SMS y otros canales oficiales, lo que complicará la evasión. Esto se suma a la circunstancia de que la Constitución rusa reconoce como parte del territorio nacional regiones que están fuera de su control efectivo, permitiendo así la intervención en Ucrania. La reforma permitirá incluso el despliegue en zonas conflictivas como Sumy y Járkiv.
A medida que el Kremlin modifica su marco legal para facilitar el uso de reservistas, se establece un claro panorama de preparación militar que podría tener impactos significativos y ampliados tanto en el frente de guerra como en el contexto geopolítico más amplio. Esta estrategia busca aumentar no solo la disponibilidad de soldados, sino también responder a la crisis actual en la que se encuentra Rusia, donde la economía ha sido reorientada hacia la defensa en un contexto de creciente incertidumbre y tensión regional.
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