En un análisis reciente, el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha revelado noticias preocupantes sobre la tuberculosis, una enfermedad que aún sigue causando estragos a nivel global. Según el Informe Mundial de la Tuberculosis, publicado el 12 de noviembre de 2025, los nuevos casos han mostrado un ligero descenso por primera vez desde la pandemia de Covid-19, con 10.7 millones de infecciones notificadas en 2024, una reducción del 1% respecto al año anterior. Sin embargo, la cifra sigue superando los niveles de antes de la pandemia, cuando en 2020 se registraron 10.3 millones de casos.
Lo que resulta inconcebible es que esta enfermedad, prevenible y tratable, haya causado más de 1.23 millones de muertes en 2024. Adhanom destacó que 1.08 millones de estas muertes corresponden a personas VIH negativas y 150,000 a personas con VIH; recordando que esta cifra refleja un descenso del 42% desde las 2.13 millones de defunciones registradas en 2010.
El progreso en el diagnóstico y tratamiento de la tuberculosis es notable. En 2024, 8.3 millones de personas fueron diagnosticadas y recibieron tratamiento, lo que representa aproximadamente el 78% de los nuevos casos. Además, la cobertura de pruebas rápidas de diagnóstico ha crecido del 48% en 2023 al 54% en 2024. La eficacia del tratamiento para la tuberculosis sensible a los medicamentos se mantiene alta, con una tasa de éxito del 88%. La situación sobre la tuberculosis resistente ha mejorado lenta pero significativamente, con 390,000 casos estimados en 2024 y una tasa de éxito de tratamiento que ha aumentado al 71%.
Un dato alentador es la iniciativa en el desarrollo de nuevas vacunas, con al menos 18 candidatos en fase de desarrollo clínico, incluyendo seis en ensayos de fase III. Esto representa un importante avance, ya que, por primera vez en más de un siglo, se están produciendo vacunas efectivas para adolescentes y adultos.
Sin embargo, a pesar de estos logros, la OMS ha señalado que el progreso en la lucha contra la tuberculosis sigue siendo inferior a las metas fijadas para 2030. Según el compromiso de los estados miembros de la OMS y la ONU, se busca reducir las muertes en un 90% y la incidencia en un 80% en comparación con los niveles de 2015. La situación se ve amenazada por recortes en la financiación internacional destinada a la lucha contra esta enfermedad, especialmente tras los anuncios de reducción de recursos por parte de algunas naciones, como Estados Unidos. Se estima que, de no restaurarse este apoyo, podría haber dos millones de muertes adicionales y 10 millones de casos entre 2025 y 2030.
Es crucial que todos los países se comprometan a continuar la lucha contra la tuberculosis. La OMS ha instado a aumentar la asignación de recursos nacionales y mejorar la financiación internacional para mantener el impulso en la lucha contra esta enfermedad. Casos en más de 100 países han demostrado que es posible reducir la incidencia de la tuberculosis en al menos un 20%, destacando que con el apoyo adecuado se pueden lograr avances significativos.
La lucha contra la tuberculosis es un desafío constante, pero el compromiso global y los avances en la ciencia ofrecen esperanza para un futuro sin esta enfermedad que ha causado tanto sufrimiento a lo largo de la historia.
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