La Fiscalía francesa ha solicitado este martes cinco años de cárcel y la expulsión definitiva del territorio galo para el exdirigente de ETA José Antonio Urrutikoetxea, Josu Ternera, en el primero de los dos juicios que tiene pendientes en Francia. El histórico miembro de la banda terrorista, cuya defensa ha pedido su absolución. Está acusado de “asociación de malhechores con fines terroristas”.
Durante el juicio
Urrutikoetxea ha dicho lamentar que “el fin de la lucha armada llegó demasiado tarde”. Podría haberse logrado en Suiza y acabar así con un conflicto que ha provocado “víctimas irreversibles (…) lo lamento”, declaró el histórico dirigente etarra, que actualmente reside en una “celda” de una comunidad religiosa
Pese a ello, subrayó la fiscal durante su alegato final a Ternera le resulta “casi imposible decir que los hechos cometidos por ETA son actos de terrorismo, que sembraron el terror en la sociedad (…) ese trabajo, ese paso no lo ha dado completamente”.
El juicio ha sido una repetición del proceso en el que fue condenado a ocho años de cárcel en 2017. Cuando aún estaba en la clandestinidad. Tras su detención en los Alpes franceses, en mayo de 2019. Ternera ejerció su derecho a reclamar una repetición de los juicios celebrados en rebeldía, cuyas audiencias han sufrido varios aplazamientos. A mediados del próximo septiembre está previsto el segundo de los procesos franceses. Por los mismos cargos que en este juicio, pero por el periodo que va entre 2002 y 2005. Unas fechas en las que, según ha reconocido Urrutikoetxea en estos días de audiencia, era aún miembro activo de ETA.
Desde que en el verano de 2020 pasó a régimen de libertad vigilada —porta un brazalete electrónico—, Josu Ternera, que tiene 70 años, ha tratado de labrarse un perfil de mediador de paz en conflictos armados. La justicia francesa tiene ya aprobadas dos demandas para extraditarlo a España —por el atentado contra la casa cuartel de Zaragoza en 1987, que causó 11 muertos, y por el caso de financiación de ETA mediante las herriko tabernas— cuando purgue sus penas en Francia .
Presentarse como un mediador para alcanzar la paz es también su estrategia en este proceso. Según afirma, decidió cortar todos los lazos con ETA “en septiembre de 2006″. Tras las primeras negociaciones en Suiza con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.
El pasado lunes dijo: “En una de las reuniones, en Lausana [Suiza], me sacaron de la organización porque no compartía los puntos de vista de la delegación. Desde ese momento, no formo parte de ningún organigrama de la organización”.


